Presa de Irueña: ¿salvavidas o negocio hidroeléctrico?

Denunciamos la farsa con la que se ha inaugurado la presa de Irueña. Se está vendiendo un proyecto tan polémico demagógicamente con el pretexto de laminar las avenidas, cuando ya sin disimulo anuncian la explotación hidroeléctrica del embalse pese a no estar autorizada en la Declaración de Impacto Ambiental.

Con gran alborzo electoralista se ha inaugurado la presa de Irueña en el suroeste de Salamanca. Oficialmente se ha justificado una obra tan polémica con el objetivo, loable, de laminar las avenidas en Ciudad Rodrigo. Como anillo al dedo han venido las copiosas lluvias de los últimos días en la comarca. Manejando los portillos a placer, se ha mostrado a la opinión pública cómo un inmenso muro de hormigón ha retenido buena parte del agua encauzada por el río Águeda a su paso por el Rebollar.

Durante las horas de máxima crecida la presa ha funcionado reteniendo el exceso de agua para evitar que llegara a Ciudad Rodrigo de forma descontrolada. El vaso se ha llenado parcialmente y, una vez pasadas los aguaceros más violentos, se está procediendo a desembalsar de forma controlada para que la presa vuelva a recuperar su capacidad de retención. Y es precisamente este tipo de estrategia la que viene reclamando desde hace varios años de forma insistente Ecologistas en Acción de Salamanca.

La utilización de la presa de Irueña para retener las avenidas durante las horas críticas de lluvias torrenciales y su posterior desembalse en las horas siguientes. Ello permitiría conjugar la finalidad de laminar las avenidas en Ciudad Rodrigo con la preservación de la vegetación natural de los cauces del Águeda y Mayas, pues ésta hubiera sido capaz de sobrevivir unas horas bajo el agua.

Sin embargo, esto ya no es posible desde el momento en que las motosierras del Ministerio de Medio Ambiente han deforestado a marchas forzadas cuanto árbol han encontrado a su paso. Se ha destruido innecesariamente un valioso ecosistema natural con la finalidad de llenar el embalse, de momento de forma parcial por un auto judicial, con objeto de tener agua acaparada para ser utilizada con otros fines ya ni siquiera disimulados por la administración: la producción hidroeléctrica que no está contemplada ni autorizada en la Declaración de Impacto de 1995. Es evidente que si la presa se llena para este fin queda inutilizada para regular las avenidas, pues sólo vacía como estaba hace unos días puede mantener íntegra su capacidad de regulación de las inundaciones.

Es muy fácil justificar una gran inversión con la finalidad humanitaria de laminar las avenidas. Lo que va a resultar más difícil será justificar esta gran infraestructura para finalidades nada altruistas como engordar las cuentas de resultados de la compañía eléctrica que se quede con el pastel de una obra cuya vocación electoralista era salvar vidas y haciendas aguas bajo del embalse.




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