Espacios protegidos y desarrollo económico

El 30 % de la población española vive en municipios afectados por espacios protegidos.

Marta Múgica de la Guerra, bióloga, Oficina Técnica de EUROPARC-España y profesora asociada del Dpto. Interuniversitario de Ecología de la Universidad Complutense de Madrid. Revista El Ecologista nº 37.

Hasta ahora el desarrollo socioeconómico en los municipios vinculados a los espacios naturales protegidos ha estado ligado tanto a las subvenciones públicas como al desarrollo turístico. Pero cada vez surgen más iniciativas basadas en la promoción del tejido social y en una diversificación de la actividad económica que permita la conservación de los valores naturales del entorno.

¿Es compatible el desarrollo socioeconómico y la conservación de la naturaleza? Ésta parece la pregunta del millón. Aquellos con las posturas más radicales, a favor o en contra, no tardarán en dar una contestación rápidamente. Para otros, como diría la canción, la respuesta es “depende”.

Algunos estudios constatan el crecimiento económico asociado a los espacios protegidos. Una investigación realizada en el Parque Natural de Somiedo, en Asturias, refleja el crecimiento económico desde la declaración del Parque, medido en términos de contención de la pérdida y desestructuración demográfica, mejora de la calidad de vida y de las condiciones de trabajo agropecuario, integración social y económica y desarrollo de servicios turísticos. Estas mejoras han reforzado el apoyo social y la implicación de las personas vinculadas al territorio [1]. En Andalucía, donde el 27 % de la población reside en municipios incluidos en algún espacio protegido, se ha constatado un aumento en el número de establecimientos empresariales de un 9,5 % en el periodo 1998-2000, así como una tasa migratoria positiva en algunos de los parques.

Estas cifras nos pueden estar hablando efectivamente de un efecto beneficioso de los espacios protegidos sobre el tejido socioeconómico. Pero merece la pena analizar la situación en toda su complejidad antes de hacer una valoración.

Papel de los espacios protegidos

Los espacios naturales protegidos son herramientas de gestión del territorio, ensayadas desde hace casi un siglo, orientadas fundamentalmente a la conservación de la naturaleza. Este primer objetivo se ha ido matizando y ampliando a lo largo de nuestra historia reciente buscando la compatibilización con modelos de desarrollo socioeconómico.

La planificación y gestión de los espacios protegidos responde a una tipología compleja que conviene tener presente para no simplificar el problema. En territorios como el español la mayoría de los espacios protegidos coinciden con zonas rurales de montaña. En estas zonas rurales se ponen de manifiesto las dificultades para el mantenimiento de las actividades agropecuarias, la escasez de servicios básicos y la falta de incentivos económicos, sociales y culturales. Las consecuencias son evidentes: abandono de las actividades tradicionales, pérdida de riqueza paisajística, envejecimiento de la población, etcétera.

La decisión social de declarar un espacio protegido, y las consecuencias de la gestión de ese espacio, representa una expectativa nueva de desarrollo en áreas deprimidas desde el punto de vista socioeconómico.

No debemos obviar el hecho de que los espacios protegidos no son más que instrumentos para un determinado modelo de gestión sobre territorios aportados por los municipios. En el caso español, más de 1.300 municipios contribuyen al territorio de algún espacio protegido. En ellos viven 12 millones de personas que se ven influidas directa o indirectamente por el hecho de la existencia de un espacio protegido. Considerando que el 68% de los municipios están en zonas de montaña y el 12 % en zonas de estatuto desfavorecido, es fácil intuir la estrecha relación que existirá con las actividades promovidas por el espacio protegido.

Pero, ¿todas las áreas protegidas deben ser motores para el desarrollo? Conviene recordar que existen distintas fórmulas de protección de espacios naturales, plasmadas en un sistema de categorías que responde a distintos objetivos de gestión. En el Estado español tenemos más de 30 categorías distintas, o por simplificar tomemos sólo las expuestas en la Ley estatal 4/89 de conservación de la naturaleza. Aquí encontramos 5 figuras por todos conocidas: Parque Nacional, Parque Natural, Reserva Natural, Monumento Natural y Paisaje Protegido. Si bien todas tienen un mismo denominador común (la protección de valores especiales), el grado de intervención para alcanzar sus objetivos de gestión es variable. Sería cuando menos incorrecto plantear que en las reservas naturales deba considerarse como prioritario el desarrollo socioeconómico. Sin embargo, para un gestor de un Parque Natural, donde viven poblaciones que han mantenido el paisaje que hoy disfrutamos gracias a su actividad agropecuaria, el desarrollo socioeconómico estará en la base de su trabajo.

También conviene tener presente dos conceptos incorporados por las administraciones públicas que vienen a reconocer la necesidad de considerar el conjunto del territorio más allá de los límites estrictos del espacio protegido. Son los conceptos de zona periférica de protección y de área de influencia socioeconómica. El primero se refiere al área destinada a evitar impactos ecológicos o paisajísticos procedentes del exterior. El segundo incluye aquellos municipios que tienen todo o parte de su territorio incluido en el espacio protegido o en su zona periférica de protección. Para estas zonas se establecen regímenes económicos y de compensación especiales.

Como se recoge en el Plan de Acción para los espacios naturales protegidos del Estado español [2] en su capítulo dedicado a la compatibilización del desarrollo socioeconómico, dichas áreas se consideran oportunidades para promover modelos más sostenibles de desarrollo exportables al resto del territorio.

¿Qué estrategias se utilizan?

Hasta ahora el desarrollo socioeconómico ha estado ligado bien a la recepción de subvenciones públicas, bien al desarrollo turístico. Es innegable el efecto dinamizador asociado al desarrollo turístico. Con objeto de reorientar los efectos indeseables de una actividad turística no planificada y masificada se han desarrollado algunas iniciativas apoyadas desde los espacios protegidos. Tal es el caso de la Carta Europea de Turismo Sostenible, promovida por la Federación EUROPARC, o el Sistema de Calidad Turística en espacios protegidos. Estas iniciativas pretenden en último término ordenar el uso turístico bajo unas premisas de calidad y de implicación de los agentes sociales. En todos los casos el plan de gestión del espacio protegido será el aval para garantizar el cumplimiento de los objetivos de conservación.

Avanzar en nuevos modelos realmente sostenibles supone la integración en los mecanismos de mercado y la exploración de nuevas alternativas, superando la dependencia exclusiva de la financiación pública y de la explotación turística.

Entre las recomendaciones aportadas en el Plan de Acción figura la promoción de nuevas tecnologías, compatibles con la conservación, que contribuyan a la diversificación de actividades y al desarrollo de las áreas rurales. Algunas experiencias incipientes, como el proyecto Teleparques (teletrabajo en parques naturales) promovido por la Junta de Andalucía, apuntan en este sentido.

¿Qué instrumentos se están utilizando para fomentar y ordenar el desarrollo socioeconómico? Todas las administraciones públicas han desarrollado mecanismos de apoyo económico a través de líneas de subvención (ver cuadro 1).

Reconociendo la importancia de esta estrategia básica, se ha constatado también que no puede ni debe ser la única vía. Otras estrategias más interesantes son las concesiones administrativas, especialmente interesantes cuando se orientan a organizaciones locales, como vías de fomento empresarial y creación de empleo local.

Cuadro 1: Algunos ejemplos de regulación de las subvenciones públicas.

REAL DECRETO 940/1999, de 4 de junio, por el que se aprueba el Reglamento sobre la determinación y concesión de subvenciones públicas estatales en las áreas de influencia socioeconómica de los Parques Nacionales

Beneficiarios

- Corporaciones locales de los municipios del área de influencia socioeconómica

- Empresas privadas cuya actividad principal se desarrolle en el AES de los parques nacionales, y cuya sede social esté radicada en la misma

- Propietarios privados y personas residentes en el AES

- Instituciones sin fines de lucro que realicen actuaciones en materia de conservación y desarrollo sostenible en el AES

DECRETO 45/1998, por el que se regula la ponderación de los parámetros para la distribución de fondos económicos entre los municipios pertenecientes al área de influencia socioeconómica de los espacios naturales protegidos (B.O.Canarias)

Art. 4.1 Criterios de distribución de fondos

- Superficie territorial municipal declarada espacio protegido que se haya designado área de influencia socioeconómica

- Población afectada: total de vecinos inscritos en el Padrón Municipal de Habitantes

- Eventual pérdida neta de ingresos debido a la suspensión de aprovechamientos existentes como consecuencia del régimen de usos del espacio protegido

- Tasa relativa de población emigrada de los últimos 5 años

- Porcentaje de desempleo sobre la población activa

- La inversa de la renta por habitante

- La calidad de las iniciativas municipales tendentes al fomento de usos compatibles con la finalidad de protección

Si la tendencia inicial estaba basada en las subvenciones o compensaciones por pérdidas de renta derivadas de la declaración del espacio protegido, ahora asistimos a una concepción más dinámica y compleja, basada en la promoción del tejido social y en el mantenimiento a largo plazo más sostenible. Así, en los últimos años se han empezado a elaborar planes de desarrollo socioeconómico como estrategias más complejas para implicar a todos los agentes sociales, públicos y privados, en la búsqueda de la compatibilización de la conservación y el desarrollo. Dichos planes deben ser siempre coherentes con los planes de gestión del espacio protegido, principal instrumento para garantizar el cumplimiento de los objetivos de manejo (ver cuadro 2).

Cuadro 2. Ejemplo de los aspectos considerados en el Plan de Desarrollo Socioeconómico del Parque Natural de los Alcornocales, Andalucía.

Programas considerados en el PDS de Alcornocales:

- Articulación y diversificación de la estructura económica local

- Calidad y diferenciación de recursos y productos

- Ordenación del medio natural como apoyo a la sostenibilidad de los recursos

- Recursos humanos (capacitación para aumentar las oportunidades locales para el empleo)

- Investigación y desarrollo

- Infraestructuras básicas

- Aprovechamiento del patrimonio histórico local

- Coordinación institucional

Programa 1: Articulación y diversificación de la estructura económica local

Objetivo: Fomentar las actividades transformadoras para incrementar el valor agregado local en los aprovechamientos de recursos del Parque Natural

Líneas de actuación

- Fomento de la industria transformadora del corcho

- Fomento de nuevos aprovechamientos de recursos (turismo ornitológico, artesanía, pesca deportiva, etc.)

Medidas

- Campañas de promoción de las Escuelas Taller y Casas de Oficio.

- Creación de un Centro de Artesanía como vehículo de exposición y distribución de los productos artesanos de la zona

Organismo competente:
Consejerías de Medio Ambiente, de Empleo y Desarrollo Tecnológico y de Economía y Hacienda

A modo de conclusiones

El espacio natural protegido, no como fin en sí mismo sino como estrategia para alcanzar una serie de objetivos, se convierte en muchos casos en un elemento dinamizador de iniciativas para la puesta en valor de los recursos naturales y culturales. Esta nueva visión supone la necesaria implicación de los agentes sociales y la colaboración entre entidades públicas y privadas, superando el carácter paternalista de la administración pública.

Aún existe poca coordinación con las iniciativas de los grupos de desarrollo rural. De hecho no existen mecanismos formales de coordinación entre las distintas agencias de desarrollo que operan en un Parque Natural. Los gestores reconocen la falta de formación específica como agentes dinamizadores de desarrollo local. Es evidente la necesidad de trabajar coordinadamente.

Finalmente hemos de reconocer la dificultad intrínseca de la compatibilización de la conservación de ciertos recursos naturales con ciertas actividades económicas. No todo vale. En determinados lugares y bajo determinadas condiciones habrá que renunciar al posible potencial de desarrollo socioeconómico para garantizar la conservación de los valores naturales. Las administraciones públicas deben velar por el cumplimiento de los requerimientos establecidos a través de sus instrumentos de planificación y de gestión. Esta nueva situación obliga necesariamente a establecer mecanismos de seguimiento y de evaluación que permitan detectar posibles desviaciones y constatar el alcance de los resultados.




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