El mercurio en los productos pesqueros es un problema de salud pública mundial

Informe Mercurio en pescado. Un problema para la salud mundial.

Con ocasión de la próxima reunión del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para discutir sobre un tratado jurídicamente vinculante sobre el mercurio, el grupo de trabajo Mercurio Cero/Zero Mercury Working Group, al que pertenece Ecologistas en Acción, ha publicado un nuevo informe sobre los peligros para la salud del mercurio en el pescado. El estudio indica que la repercusión sobre la salud del metilmercurio contenido en el pescado de todo el mundo es considerable y exige una respuesta eficaz de los gobiernos y de las Naciones Unidas.

“La contaminación por mercurio de peces y mamíferos es una problema de salud pública mundial,” declara Michael Bender, co-autor del informe y miembro del Zero Mercury Working Group. “Nuestro estudio sobre los productos pesqueros analizados en todo el mundo demuestra que los niveles de exposición ampliamente aceptados en el ámbito internacional para el metilmercurio se superan, a menudo por un amplio margen, en cada país y zona analizada.” Según el informe “Mercurio en pescado: un problema urgente para la salud mundial”, el riesgo es mayor para las poblaciones cuyo consumo de pescado contaminado es alto, pero el peligro del metilmercurio también existe donde el consumo de pescado y su contaminación son, comparativamente, bajos. En las culturas donde además los mamíferos marinos, que se alimentan de pescado, son parte de la dieta tradicional, la exposición al mercurio aumenta de forma considerable.

Este informe presenta nuevos datos que prueban la contaminación del pescado por mercurio en tres áreas del mundo: el estado indio de Bengala Occidental, la zona metropolitana de Manila, en Filipinas, y seis países miembros de la Unión Europea, entre ellos España. También revisa algunos datos publicados sobre los niveles de metilmercurio en las ballenas piloto y otros mamíferos marinos consumidos por las poblaciones árticas, en las islas Faroe y entre los Inuits de la zona norte de Canadá.

En el caso español, Ecologistas en Acción ya alertó sobre el fuerte incremento de las notificaciones por mercurio en pescado durante 2007, último informe publicado por el sistema europeo de alerta rápida para piensos y alimentos (RASFF en sus siglas inglesas). En ese año se produjeron 130 notificaciones, 47 de ellas de alerta y 83 de información, lo que concuerda con la tendencia, al incremento en el número de superaciones del nivel legal de contenido en mercurio en productos pesqueros, observada en los informes de años anteriores.

Como en otras ocasiones, el pez espada fue la especie con un mayor número de la notificaciones en 2007 con 68, 27 de las cuales fueron de alerta. El país que ha efectuado un mayor número de denuncias ha sido Italia, con 66 notificaciones mientras que España destaca por ser el originario de las partidas de pescado con un mayor número de denuncias, hasta un total de 67, 31 de las cuales fueron de alerta y 35 de información.

Según la normativa comunitaria, el nivel máximo permitido de mercurio en los productos pesqueros es de 0,5 miligramos (mg) por kg. En ciertas especies (como el pez espada, el tiburón, o el atún) se permite un nivel máximo más alto, de un miligramo por kg.

Para Ecologistas en Acción la situación es mucho más grave, ya que los límites establecidos por la UE son menos estrictos que los establecidos por el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), y referidos a la ingesta máxima semanal de metilmercurio (1,6 microgramos por kg de peso corporal por semana). Este criterio se ha establecido para proteger al feto en desarrollo expuesto al metilmercurio a través de alimentos contaminados ingeridos por la madre embarazada.

Las personas que comen cantidades de pescado superiores a la media pueden alcanzar exposiciones excesivas al metilmercurio, incluso si el nivel medio de mercurio en el pescado que consumen es relativamente bajo. La gente que come especies depredadoras, en las que el mercurio tiene un efecto bioacumulativo, como pez espada, tiburón y atún, puede estar más expuesta a dosis excesivas de metilmercurio.

Aún más importante que la intoxicación clínica por metilmercurio, y con mucha mayor probabilidad de ocurrir, es el riesgo de efectos neurotóxicos en el desarrollo en los bebés gestados por mujeres que comen pescado con alto contenido en mercurio o grandes cantidades de pescado con contenido moderado. El informe plantea recomendaciones, tanto generales como específicas, para lograr mejores datos, mejorar la evaluación de los riesgos y la comunicación sobre el peligro del metilmercurio.

Las recomendaciones del informe se aplican tanto a los países cubiertos por el informe como a otras partes del mundo y son las siguientes:

  1. El Consejo de Administración del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) debe crear un comité de negociación intergubernamental que negocie un instrumento jurídicamente vinculante sobre el mercurio en su próxima reunión, a mediados de febrero en Nairobi.
  2. En el período intermedio antes de que tal instrumento se haga efectivo, el informe recomienda al Consejo de Gobierno del PNUMA que tome las medidas siguientes:
    • Los gobiernos y organismos internacionales implicados en mercurio y salud (como la OMS y/o el PNUMA) deben trabajar conjuntamente para desarrollar una estrategia de toma de muestras de pescado, en los países y regiones clave, para caracterizar las concentraciones del mercurio en una amplia gama de especies de pescado.
    • Se necesitan medidas urgentes para controlar las emisiones de mercurio procedentes de las centrales eléctricas de carbón, del procesamiento de minerales, de la fabricación de cemento y de otras fuentes, y para eliminar los usos intencionales del mercurio en productos y procesos. Será necesaria una colaboración internacional para alcanzar estos objetivos.
    • El PNUMA y los gobiernos deben proporcionar asistencia en caso necesario y trabajar con los interesados para desarrollar programas de comunicación efectivos, que enseñen a los consumidores de todos los países que los peces contienen importantes niveles de mercurio y que los que tienen un nivel más bajo pueden ser consumidos con mayor frecuencia.
    • Debe prestarse una atención particular a los consumidores de peces como el pez espada, el atún y el tiburón, ya que estas variedades (y otros pescados con alto contenido en mercurio, para lo que es muy importante el estudio mencionado anteriormente) no deberían comerse, o hacerlo de forma muya esporádica.
  3. En Europa, la regulación de la propuesta para el etiquetado de los productos alimenticios, actualmente en estudio por el Parlamento Europeo, debería incluir consejos para los grupos vulnerables con respecto al contenido del mercurio en pescados y mariscos; esta regulación debería concluirse, ser adoptada y entrar en vigor cuanto antes.



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