La gran estafa de las centrales “listas para capturar”

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A falta de la financiación definitiva, para un programa de demostración de captura a gran escala, la Comisión Europea (CE) propone una nueva inversión para la captura y el almacenamiento de carbono. Según Ecologistas en Acción de la observación de los cinco grupos de programas aprobados, se puede deducir que la CE renuncia a la captura en las centrales existentes, apuesta por la captura previa a la combustión, y, lo que es aun más inaceptable, por la gran estafa de las centrales “listas para capturar”.

Para sus promotores, el mecanismo más fácilmente disponible para la financiación de un programa de demostración de captura a gran escala, sería acudir a las reservas para nuevos entrantes de los permisos europeos de emisión de CO2 (un permiso es una tonelada de carbono equivalente). Con este mecanismo esperan conseguir unos 12.500 millones de euros, pero este objetivo está cada vez más lejano, ya que el Parlamento Europeo ha reducido a 300 los millones de permisos disponibles para captura, y el precio de la tonelada de carbono, ha bajado de los 25 € previstos, a los 8,5.

Mientras tanto, la CE, “como parte de la aplicación en curso del plan de recuperación de la UE aprobado por el Consejo Europeo en diciembre de 2008”, ha presentado propuestas para invertir en proyectos clave de infraestructura de banda ancha de Internet y de energía, entre los que se incluye la captura del carbono y almacenamiento de carbono. En total se proponen 3.500 millones de €, de los cuales, 1.250 millones serían para este fin, el resto, para proyectos eólicos marinos, (500 millones de €), y proyectos de interconexión de gas y electricidad (1.750 millones de €)

Los cinco grupos de proyectos de captura, a los que se han asignado 250 millones de € a cada uno, han sido presentados por Alemania, Holanda, Polonia, España (con Portugal) y el Reino Unido. De la observación de los mismos se puede deducir, en primer lugar, que la CE renuncia a la captura en las centrales existentes, y que apuesta, principalmente, por los sistemas de captura mediante precombustión, o sistemas de oxígeno-gas.

Los primeros extraen el CO2 antes de la combustión, mediante gasificación de combustibles fósiles, que produce un “gas de síntesis”, básicamente una mezcla de monóxido de carbono, metano e hidrógeno. Un ejemplo de este tipo de central, de Gasificación Integrada en Ciclo Combinado (GICC) es la de ELCOGAS en Puertollano. Los proyectos de este tipo, aprobados por la Comisión son los de Huerth en Alemania, Eemshaven, en Holanda, y Hatfield, en el Reino Unido.

Los segundos queman combustibles fósiles con un 95% de oxígeno puro en vez de hacerlo con aire. Ello da lugar a un gas de salida con concentraciones elevadas de CO2 (superiores al 80%) que se puede condensar y comprimir para su transporte y almacenamiento. Entre lo proyecto de este tipo, aprobados por la Comisión, están los de Jaenschwalde, en Alemania, y el de Compostilla, en España. Antes de que esta tecnología sea viable, es preciso superar algunas dificultades de importancia asociadas al control de la combustión y al coste de la producción de oxígeno

Con respecto a los proyectos de de postcombustión, donde el gas de salida suele contener hasta un 14% de CO2, que es necesario separar, se apuesta por la absorción química con aminas, como monoetanolamina (MEA), proceso utilizado en la actualidad, en lugar de los procesos de captura por carbonatación, como el propuesto por el Instituto Nacional del Carbón.

Pero, para Ecologistas en Acción, lo que es más inaceptable es la apuesta por la gran estafa de las centrales “listas para capturar”, como los proyectos del Reino Unido, en Kingsnorth, Longannet, y Tilbury, proyectos que no planten ningún procedimiento de captura, pero que, como definió en el 2007 la Agencia Internacional de la Energía, podrían incluir la captura del CO2 en el momento en el que se diesen las condiciones normativas y económicas adecuadas, con esta opción tararían de evitar riesgos a los inversores y evitar así, la paralización de la construcción de nuevas centrales térmicas de carbón.

Quienes apoyan la captura, plantean que las centrales de carbón “listas para capturar” serán modificadas, aunque Ecologistas en Acción considera que eso no es necesariamente cierto. El factor clave para que, una vez puestas en marcha, se modifiquen, es que las opciones para la captura estén comercialmente disponibles a unos costes próximos a los previstos, ya que, mientras sea más económico comprar permisos de emisiones de CO2, en lugar de reducir emisiones, las mejoras en las centrales eléctricas de carbón existentes simplemente no se efectuarán.




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