El ecologismo secunda la Huelga General

 Huelga General

Numerosas personas, procedentes del movimiento ecologista y de la defensa del medio ambiente, secundan la huelga general del 29 de septiembre, al encontrar en esta jornada un momento clave para denunciar el injusto modelo económico que nos ha llevado a una crisis ambiental sin precedentes. Además de los actuales recortes sociales, desde el movimiento denuncian los constantes atropellos al medio ambiente y exigen políticas hacia la sostenibilidad, donde lo ambiental y lo social tengan el peso que se merecen frente a lo económico.

En este sentido, el sector de la defensa del medio ambiente ha elaborado su propio manifiesto donde expone las razones principales por las que han decidido apoyar la huelga.

El ecologismo secunda la Huelga General del 29 de septiembre

Ante la convocatoria de una euromanifestación en Bruselas contra las políticas de ajuste económico y social de la Unión Europea, y de una Huelga General en España el día 29 de septiembre, las personas abajo firmantes, procedentes del movimiento ecologista y de la defensa del medio ambiente, consideramos que estas movilizaciones convierten ese día en una jornada clave en la que estarán en juego elementos básicos de nuestro modelo social.

Si bien los recortes sociales, la supresión de derechos laborales, y en definitiva, el retroceso hacia grados mayores de desigualdad son motivos más que suficientes para convocar una huelga general, los temas ambientales no son ajenos a esta jornada decisiva.

La Humanidad está atravesando una crisis mucho más grave que la económica, la crisis ambiental. Estamos superando los límites del planeta en el que vivimos, saturando aire, agua y suelo de contaminantes, y despilfarrando los recursos básicos energéticos y materiales. El cambio climático y la pérdida acelerada de biodiversidad son signos evidentes del agotamiento de la Tierra.

La crisis ambiental tiene mucho que ver con nuestra vida, porque la naturaleza nos garantiza el alimento, el agua limpia, el aire, los lugares de esparcimiento, los materiales para nuestras viviendas, gran parte de los medicamentos, etc…

A esta crisis ambiental sin precedentes nos ha llevado el sistema económico vigente. Este sistema, que ahora exige una mayor liberalización de los mercados y nuevos recortes sociales, está teniendo consecuencias nefastas para nuestro medio ambiente: el “tsunami” urbanizador, ser el territorio europeo con más superficie de cultivos transgénicos y kilómetros de autovías, un parque automovilístico en expansión continua, o un consumo energético intensivo que sólo detiene su crecimiento en momentos de crisis. Todo ello implica el incumplimiento del Protocolo de Kioto, el deterioro irremisible de bienes escasos, como el suelo fértil, y problemas como que la mitad de la población respire aire contaminado, la sobre explotación de recursos hídricos, o que la anchoa, el atún rojo, el urogallo o el oso pardo estén en situación crítica.

Exigimos políticas hacia la sostenibilidad, donde lo ambiental y lo social tengan el peso que se merecen frente a lo económico. No nos bastan ya los discursos vacíos.

Necesitamos reducir nuestro consumo de materia y energía para acoplarlos, con criterios de justicia social, a los recursos existentes. Tenemos que avanzar rápidamente hacia un cambio del mix energético basado en energías renovables. Hace falta fomentar un modelo agroalimentario centrado en circuitos cortos y cultivo ecológico. También disminuir la movilidad motorizada y el número de vehículos. Y muchas otras medidas para satisfacer nuestras necesidades con bajas o nulas emisiones de carbono, sin eliminar al resto de seres vivos con los que convivimos y que son básicos para nuestra subsistencia.

Estos cambios han de hacerse con políticas públicas que protejan a los trabajadores y a las trabajadoras de los sectores a reestructurar y que impulsen nuevos yacimientos de empleo sostenible, de acuerdo con el principio de “transición justa” compartido por el sindicalismo y el ecologismo internacional.

Por todas estas razones manifestamos nuestra convicción de que no vale cualquier forma de salir de la crisis. No valen políticas laborales que nos devuelvan al siglo XIX. No valen políticas económicas que menosprecien nuestra crítica situación ambiental para dar prioridad a un modelo económico que atiende a los intereses de una minoría y aboca a la Humanidad a un callejón sin salida medioambiental.

El movimiento ecologista no puede permanecer al margen de esta problemática y de la necesidad de movilizarse en defensa de otro modelo económico y otras políticas, como lo ha hecho siempre. Por eso manifestamos nuestro apoyo a la convocatoria de huelga general del 29 de septiembre.


 Vaga General

L’ecologisme recolza la Vaga General

Davant la convocatòria d’una euromanifestació a Brussel•les contra les polítiques d’ajust econòmic i social de l’Unió Europea, i d’una Vaga General a Catalunya i a l’Estat espanyol el dia 29 de setembre d’enguany, les persones sota signants, que procedeixen del moviment ecologista i de la defensa del medi ambient, considerem que aquestes mobilitzacions converteixen aquest dia en una jornada clau en què estaran en joc elements bàsics del nostre model social.

Si bé els retalls socials, la supressió de drets laborals, i en definitiva, el retrocés envers graus de majors desigualtats són motius més que suficients per convocar una vaga general, els temes ambientals no són aliens aquesta jornada decisiva.

La Humanitat travessa una crisi molt més greu que l’econòmica, la crisi ambiental. Superem els límits del planeta on vivim, saturem aire, aigua i sòl de contaminants i malbaratem els recursos bàsics energètics i materials. El canvi climàtic i la pèrdua accelerada de biodiversitat són senyals evidents de l’esgotament de la Terra.

La crisi ambiental té molt a veure amb la nostra vida, perquè la natura ens garanteix l’aliment, l’aigua neta, l’aire, els llocs d’oci, els materials per a les nostres llars, gran part dels medicaments, etc...

Aquesta crisi ambiental sense precedents ens hi ha portat al sistema econòmic vigent. Aquest sistema, que ara exigeix una major liberalització dels mercats i nous retalls socials, té conseqüències nefastes per al nostre medi ambient: el “tsunami” urbanitzador, ser el territori europeu amb més superfície de conreus transgènics i de quilòmetres d’autovies, un parc automovilístic en expansió contínua, o un consum energètic intensiu que només deté el seu creixement en moments de crisi. Tot plegat implica l’incompliment del Protocol de Kioto, el deteriorament irremissible de bens minsos, com el sòl fèrtil, problemes com el fet que la població respiri aire contaminat, la sobre explotació de recursos hídrics o que l’anxova, la tonyina vermella, el gall fer o l’ós bru estiguin en crítica situació.

Exigim polítiques envers la sostenibilitat, on l’ambiental i social tinguin el pes que es mereixen front l’econòmic. No tenim prou amb els discursos buits.

Necessitem reduir el nostre consum de matèria i energia per acoblar-los, amb criteris de justícia social, als recursos existents. Hem d’avançar ràpidament envers un canvi del mix energètic basat en energies renovables. Cal fomentar un model agroalimentari centrat en circuits curts i conreus ecològics. També disminuir la mobilitat motoritzada i el nombre de vehicles. I moltes altres mesures per satisfer les nostres necessitats amb baixes o nul•les emissions de carboni, sense eliminar la resta d’éssers vius amb els que convivim i que són bàsics per a la nostra subsistència.

Aquests canvis han de fer-se amb polítiques públiques que protegeixin als treballadors i a les treballadores dels sectors a reestructurar i que impulsin nous jaciments de llocs de treball sostenibles, d’acord amb el principi de “transició justa” compartit pel sindicalisme i l’ecologisme internacional.

Per totes aquestes raons manifestem la nostra convicció que no s’hi val qualsevol forma de sortir de la crisi. No s’hi valen polítiques laborals que ens retornin al segle XIX. No s’hi valen polítiques econòmiques que menyspreïn la nostra crítica situació ambiental per donar prioritat a un model econòmic que atengui els interessos d’una minoria i aboqui l’Humanitat a un carreró sense sortida medi ambiental.

El moviment ecologista no pot romandre al marge d’aquesta problemàtica i de la necessitat de mobilitzar-se en defensa d’altre model econòmic i altres polítiques com sempre ha fet. Per tot plegat manifestem el nostre recolzament a la convocatòria de vaga general del 29 de setembre.


 Folga Xeral

O ecoloxismo secunda a Folga Xeral do 29 de setembro

Perante a convocatoria dunha euromanifestación en Bruxelas contra as políticas de axuste económico e social da Unión Europea, e dunha Folga Xeral en España o día 29 de setembro, as persoas abaixo asinantes, procedentes do movemento ecoloxista e da defensa do medio, consideramos que estas mobilizacións converten ese día nunha xornada clave na que estarán en xogo elementos básicos do noso modelo social.

Se ben os recortes sociais, a supresión de dereitos laborais, e en definitiva, o retroceso cara a graos maiores de desigualdade son motivos máis que suficientes para convocar unha folga xeral, os temas ambientais non son alleos a esta xornada decisiva.

A Humanidade está a atravesar unha crise moito máis grave que a económica, a crise ambiental. Estamos a superar os límites do planeta no que vivimos, saturamos aire, auga e solo de contaminantes, e malgastamos os recursos básicos enerxéticos e materiais. A mudanza climática e a perda acelerada de biodiversidade son signos evidentes do esgotamento da Terra.

A esta crise ambiental sen precedentes levounos o sistema económico vixente. Este sistema, que agora esixe unha maior liberalización dos mercados e novos recortes sociais, está a ter consecuencias nefastas para o noso medio: o "tsunami" urbanizador, ser o territorio europeo con máis superficie de cultivos transxénicos e quilómetros de autovías, un parque automobilístico en expansión continua, ou un consumo enerxético intensivo que só detén o seu crecemento en momentos de crise. Todo iso implica o incumprimento do Protocolo de Quioto, a deterioración irremisíbel de bens escasos, como o solo fértil, e problemas como que a metade da poboación respire aire contaminado, a sobre explotación de recursos hídricos, ou que o bocarte, o atún vermello, a pita do monte ou o oso pardo estean en situación crítica.

Esiximos políticas cara á sustentabilidade, onde o ambiental e o social teñan o peso que merecen face ao económico. Non nos abondan xa os discursos baleiros.

Necesitamos reducir o noso consumo de materia e enerxía para adaptalos, con criterios de xustiza social, aos recursos existentes. Temos que avanzar rapidamente cara a unha mudanza do mix enerxético baseado en enerxías renovábeis. Cómpre fomentar un modelo agroalimentar centrado en circuítos curtos e cultivo ecolóxico. Tamén diminuír a mobilidade motorizada e o número de vehículos. E moitas outras medidas para satisfacer as nosas necesidades con baixas ou nulas emisións de carbono, sen eliminar o resto de seres vivos cos que convivimos e que son básicos para a nosa subsistencia.

Estes cambios deben facerse con políticas públicas que protexan os traballadores e as traballadoras dos sectores a reestruturar e que impulsen novos depósitos de emprego sustentábel, de acordo co principio de "transición xusta" partillado polo sindicalismo e o ecoloxismo internacional.

Por todas estas razóns manifestamos a nosa convición de que non vale calquera forma de saír da crise. Non valen políticas laborais que nos devolvan ao século XIX. Non valen políticas económicas que menosprecen a nosa crítica situación ambiental para dar prioridade a un modelo económico que atende aos intereses dunha minoría e aboca a Humanidade a unha quella sen saída ambiental.

O movemento ecoloxista non pode ficar á marxe desta problemática e da necesidade de mobilizarse en defensa doutro modelo económico e outras políticas, como o fixo sempre. Por iso manifestamos o noso apoio á convocatoria de folga xeral do 29 de setembro.


 Fuelga Xeneral

L’ecoloxismu secunda la Fuelga Xeneral del 29 de setiembre

Ante la convocatoria d’una euromanifestación en Bruxeles contra les polítiques d’axuste económicu y social de la Unión Europea, y de una Fuelga Xeneral n’España’l día 29 de setiembre, les persones embaxo firmantes, procedentes del movimientu ecoloxista y de la defensa del mediu ambiente, consideramos qu’estes movilizaciones converten esi día nuna xornada clave na que van tar en juego elementos básicos del nuesu modelo social.

Magar los retayos sociales, la supresión de derechos llaborales, y a última hora, el retrocesu escontra graos mayores de desigualdá son motivos más que suficientes pa convocar una fuelga xeneral, les temes ambientales nun son ayenos a esta xornada decisiva.

La Humanidá ta travesando una crisis muncho más grave que la económica, la crisis ambiental. Tamos superando les llendes del planeta nel que vivimos, enchiendo aire, agua y suelu de contaminantes, y despilfarrando los recursos básicos enerxéticos y materiales. El cambéu climáticu y la perda acelerada de biodiversidá son signos evidentes del escosamientu de la Tierra.

La crisis ambiental tien enforma que ver cola nuesa vida, porque la naturaleza garantízanos l’alimentu, l’agua llimpio, l’aire, los llugares d’esparcimientu, los materiales pa les nueses viviendes, gran parte de les melecines, etc…

A esta crisis ambiental ensin precedentes llevónos el sistema económicu vixente. Esti sistema, qu’agora esixe una mayor lliberalización de los mercaos y nuevos retayos sociales, ta teniendo consecuencies nefastes pal nuesu mediu ambiente: el “tsunami” urbanizador, ser el territoriu européu con más superficie de cultivos trexénicos y kilómetros d’autovíes, un parque automovilísticu n’espansión continua, o un consumu enerxéticu intensivu que namá detien la so crecedera en momentos de crisis. Tou ello implica l’incumplimientu del Protocolu de Kioto, el deterioru irremisible de bienes escasos, como’l suelu fértil, y problemes como que la metá de la población aliende aire contamináu, sóbrela esplotación de recursos hídricos, o que l’anchoa, l’atún coloráu, el urogallo o l’osu pardu tean en situación crítica.

Esiximos polítiques escontra la sostenibilidá, onde lo ambiental y lo social tengan el pesu que se merecen frente a lo económico. Nun nos basten yá los discursos vacíos.

Precisamos amenorgar el nuesu consumu de materia y enerxía p’acoplalos, con criterios de xusticia social, a los recursos esistentes. Tenemos qu’avanzar rápido escontra un cambéu del mix enerxéticu basáu n’enerxíes anovables. Fai falta fomentar un modelo agroalimentario centráu en circuitos curtios y cultivu ecolóxicu. Tamién menguar la movilidá motorizada y el númberu de vehículos. Y munches otres midíes pa satisfaer les nueses necesidaes con baxes o nules emisiones de carbonu, ensin esaniciar al restu de seres vivos colos que convivimos y que son básicos pa la nuesa subsistencia.

Estos cambeos han de faese con polítiques públiques que protexan a el trabayadores y a el trabayadores de los sectores a reestructurar y qu’impulsen nuevos xacimientos d’empléu sostenible, acordies con el principiu de transición xusta” compartíu pol sindicalismu y l’ecoloxismu internacional.

Por toes estes razones manifestamos el nuesu convencimientu de que non vale cualquier forma de salir de la crisis. Nun valen polítiques llaborales que nos devuelvan al sieglu XIX. Nun valen polítiques económiques que faigan de menos nuesa crítica situación ambiental pa dar prioridá a un modelo económicu qu’atiende a los intereses d’una minoría y aboca a la Humanidá a un caleyón ensin salida medioambiental.

El movimientu ecoloxista nun puede permanecer al marxe d’esta problemática y de la necesidá de movilizase en defensa d’otru modelo económicu y otres polítiques, como lo fixo siempres. Por eso manifestamos el nuesu sofitu a la convocatoria de fuelga xeneral del 29 de setiembre.




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