Por la reducción de los límites de velocidad

Ecologistas en Acción ha pedido la reducción de los límites de velocidad de circulación en carretera y en ciudad, como una medida necesaria para cumplir el Protocolo de Kioto y para atajar el alto coste en vidas humanas que el automóvil produce. La organización ecologista pide que los límites de velocidad se reduzcan a: 100 km/h en autopistas y autovías; 80-90 en las carreteras y 30-50 en las zonas urbanas.

Para Ecologistas en Acción la reducción de los límites de velocidad tendría efectos beneficiosos sobre el medio ambiente. El transporte es una de las actividades más derrochadoras de energía y de mayor impacto ambiental. Consume el 40% de la energía, de la que un 85% corresponde a la carretera. Por ello, frenar el despilfarro energético en el sector pasa, entre otras medidas, por reducir las velocidades a las que se circula, ya que la máxima eficiencia energética de los vehículos se encuentra en torno a los 90 km/h. La reducción de las velocidades a los límites propuestos supondría un ahorro energético de al menos un 10%.

En relación con el consumo energético, la reducción de la velocidad, supone también la disminución de las emisiones de CO2 y de los agentes contaminantes de los vehículos en proporciones variables. Ecologistas en Acción considera que éste es un importante factor a considerar, sobre todo en zonas urbanas, ya que la contaminación atmosférica causa, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el doble número de muertes prematuras que los accidentes. En experiencias realizadas en algunas ciudades europeas, la reducción de los límites de velocidad se ha convertido en un arma eficaz para reducir la contaminación y el ruido.

Por otra parte, el automóvil es hoy la principal causa de muerte en los menores de 35 años, además de producir unos 140.000 heridos/año. El exceso de velocidad está considerado el problema más común y más grave de seguridad vial, siendo la causa directa o indirecta de 2/3 de los accidentes de tráfico. La adopción efectiva de los valores propuestos supondría una reducción significativa en el número y gravedad de los accidentes.

En cuanto a los costes económicos de los accidentes de tráfico son altísimos, se cifran entre el 1 y el 2% del PIB. Además producen mayor número de bajas laborales que cualquier otra enfermedad y un gran impacto sanitario.

Otro efecto beneficioso de esta reducción se encuentra en la disminución del impacto ambiental de la construcción de carreteras, que está en relación directa con las velocidades de circulación para las que se diseñan.




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