A las puertas del comienzo de la Presidencia española del Consejo de la UE, Ecologistas en Acción lanza un manifiesto para contrarrestar la narrativa de la UE y el Gobierno español, y exigir una Europa al servicio de la justicia social y para construir alternativas a la emergencia ambiental y no de los negocios.

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La Unión Europea no es como la pintan

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Manifiesto

Por una Europa al servicio de la justicia social y para construir alternativas a la emergencia ambiental y no de los negocios

Manifiesto ante la Presidencia Española del Consejo de la Unión Europea 2023

“Derechos humanos, solidaridad y energía limpia”. “Paz, libertad e independencia energética”. “Democracia, diversidad, protección del clima”. “Unidad, seguridad y energías renovables”. Estos son los ideales que publicita la Unión Europea en su campaña “Europa eres tú”, desarrollada en los meses previos a que el Gobierno español ocupe la Presidencia del Consejo de la UE, entre julio y diciembre de 2023.

Durante esta Presidencia se producirán encuentros en el territorio español entre los gobernantes de cada país y se discutirán políticas europeas en materias económicas, sociales, energéticas y ambientales en las que el Gobierno español ejercerá la moderación de las negociaciones. La Presidencia viene marcada por la crisis ambiental y social ya endémicas, ampliadas por los impactos económicos y energéticos de la guerra de Ucrania, así como por el auge de la extrema derecha europea, cuyas tesis son -con excepciones como en el caso español- de rechazo a la UE.

No es casualidad que, ante la crisis actual y ante la desafección de sectores de la población respecto a la UE, la campaña publicitaria trate de difundir las supuestas ventajas de las políticas europeas. Las instituciones de la UE tienen un largo recorrido de utilizar una retórica ecologista, feminista y pacifista. Ya la Constitución Europea, el Tratado de Lisboa y tantos otros documentos utilizaban la misma estrategia de vender esos supuestos ideales.

Pero la realidad contrasta con la propaganda.

Paz, seguridad, derechos humanos y solidaridad

Aludir a la paz a la par que se realizan compras conjuntas de armas y se incita a los países a aumentar su presupuesto militar demuestra la hipocresía del discurso. Desde su creación, la UE tenía como propósito aumentar su peso militar en el mundo, no para promover la paz sino para defender los intereses globales de sus élites. La guerra de Ucrania es consecuencia de una agresión por parte de Rusia, pero también resultado de la política expansionista de la OTAN, de la que la mayoría de los Estados de la UE forman parte. Y así como no ha dudado en sancionar a la Rusia de Putin, ha pasado de soslayo ante los crímenes bélicos perpetrados por otras potencias como EEUU (en Irak), Arabia Saudí (en Yemen), Israel (en Palestina) o Turquía (en Kurdistán). En la actualidad, mientras la humanidad atraviesa la principal crisis ecológica y social de la historia, una prioridad central de la UE es aumentar la escalada armamentística y lucrar al negocio de la guerra. Esto nunca ha generado seguridad, sino más guerras.

Ninguna solidaridad supone Frontex y las políticas migratorias -en las que los derechos humanos brillan por su ausencia- de la “Europa fortaleza” con sus vallas y concertinas, unidas a los acuerdos antimigratorios con los países limítrofes, como Marruecos o Turquía. Todo ello ha provocado que el Mar Mediterráneo y sus fronteras se hayan convertido en una gran fosa común donde la vida de las personas ha dejado de tener valor. Personas condenadas por haber nacido en países empobrecidos, entre otros factores, por las políticas colonialistas de los países europeos y sus multinacionales, que han depredado -y aún depredan- dichos territorios para beneficio propio. Es poco coherente que para que Europa tenga energía limpia haya un gran flujo de minerales desde el corazón de África con el que se lucran multinacionales extractivistas que no respetan los derechos humanos, pero que la población de esos países no pueda seguir la misma ruta.

De hecho, los tratados comerciales que impulsa la UE son los que abren las fronteras a todo tipo de mercancías. La UE es uno de los principales actores de la globalización capitalista que a través de las políticas comerciales han impuesto un modelo económico que separa el proceso productivo en zonas ricas tecnificadas y zonas empobrecidas de extracción, multiplica el capital financiero, concentra la riqueza y beneficia a las multinacionales en detrimento del resto de la población. El resultado ha sido la ruina de pequeños comercios, de la agricultura, la ganadería y la pesca de pequeña escala o de los servicios públicos frente al auge de los grandes imperios empresariales y financieros, cuyo poder global aumenta proporcionalmente al empobrecimiento, la precarización y la exclusión de la población, tres problemas que socavan directamente la seguridad, la democracia y la libertad.

Democracia y libertad

La construcción de la Unión Europea tuvo desde su inicio como objetivo implantar un proyecto neoliberal que beneficiara a sus élites empresariales a través de la reproducción del capital, especialmente el financiero y de la ampliación de mercados. Esto ha hecho que, pese a la retórica social de la UE, las políticas centrales de la Unión siempre fueran las económicas, con el objetivo de aumentar el crecimiento a toda costa, imponiendo fuertes ajustes estructurales cuando ha sido preciso, como ocurrió tras la crisis de los mercados financieros de 2008, que fue pagada por quienes no la habían creado, especialmente por los países del sur de la UE, cuando la solidaridad dentro de la UE no estaba tan de moda.

Si bien en la actualidad, tras la crisis derivada de la pandemia de COVID-19, dichos ajustes no son tan estrictos como hace una década, las políticas de empleo o jubilación han seguido una tendencia de rebajar derechos. Lo mismo ha sucedido con los servicios públicos, que se han visto mermados bajo el paradigma neoliberal de privatizar lo público y de recortar el gasto social -lo que contrasta con el aumento del gasto en grandes infraestructuras o en armamento. Si bien los Fondos NGEU han suavizado -no revertido- las políticas de ajuste estructural, se ha dejado claro que se trata de una situación coyuntural que caducará próximamente para retomar la senda de la ortodoxia neoliberal que los propios fondos NGEU intensifican al generar deuda pública para fomentar beneficios privados en aras de superar la crisis económica. Todo ello ha incidido en el aumento de las desigualdades sociales en el seno de la UE -que se han incrementado gravemente en la crisis espoleada por la COVID-19-, lo que debilita tanto la democracia como la libertad, al precarizar a la población y dificultar el acceso a empleo, energía, sanidad, educación, vivienda o alimentación.

La propia estructura de la UE plantea un enorme déficit democrático. Instituciones con un peso determinante, como la Comisión Europea o el Banco Central Europeo, no son elegidas por la población. A su vez, las instituciones europeas son muy accesibles a los grupos de presión empresariales que dedican miles de millones para campar a sus anchas en Bruselas e imponer sus intereses.

Aunque no puede haber democracia ni libertad sin igualdad de género, la UE sorprendentemente no ha elegido este último ideal en su campaña publicitaria -no se sabe si como guiño a la extrema derecha. Pero cabe resaltar que la lógica de la reproducción del capital y de los mercados que tiene por motor la UE entra en absoluta contradicción con la lógica de los cuidados, que tiene como finalidad sostener la vida, satisfacer necesidades y generar bienestar. Esto supone que las tareas de cuidados queden cada vez más precarizadas y su conciliación sea quimérica, lo cual, por el injusto reparto por sexo de dichas tareas -derivado del heteropatriarcado-, hace que su peso recaiga más sobre las mujeres.

Energía limpia, independencia energética, protección del clima y energías renovables

Con estos lemas la UE ahonda en el discurso de lavado verde que ha desarrollado desde sus orígenes, aunque solo mencionando la crisis climática y energética obviando otras tan importantes y graves como la pérdida de biodiversidad. Es osado promulgar estos ideales cuando la UE se está mostrando incapaz de cumplir con las indicaciones de la ciencia para mantener el incremento de la temperatura global por debajo de 1,5 °C. En un momento en el que los países deberían cumplir estas indicaciones a través de la actualización de sus Planes Nacionales de Energía y Clima, la UE se limitará a publicar una valoración general sobre esa actualización sin haber desarrollado un mecanismo que obligue a una reducción anual de las emisiones de acuerdo con las indicaciones científicas.

Dicho discurso “verde” ha estado en parte sustentado en que, hasta la fecha, la normativa ambiental comunitaria, a través de sus Reglamentos, Decisiones y, especialmente, Directivas, han marcado la evolución y el desarrollo de la legislación española, impulsando su avance y progresiva mejora. Sin embargo, dichos instrumentos legales en materia ambiental no han sido suficientes para frenar el proceso de degradación que se ha profundizado por el modelo económico promulgado por la UE y por las ayudas y el financiamiento que se ha dado a proyectos que impactan sobre el medioambiente. Por ejemplo, la deslocalización de la producción y el comercio a largas distancias ha incrementado el consumo de energía y la emisión de sustancias contaminantes; de hecho muchas de las supuestas mejoras ambientales derivan de la deslocalización de la producción a otras zonas del mundo. Además, tras la guerra de Ucrania algunos actores han encontrado la excusa en el seno de la UE para que las directivas ambientales europeas se revisen a la baja.

De hecho, la nueva taxonomía de la UE considera la energía nuclear y el gas fósil como actividades económicas medioambientalmente sostenibles, fruto de la presión de los grupos empresariales que dominan Bruselas. Ni son energías limpias, ni generan independencia energética, puesto que la UE tiene que importar estos combustibles, ni protegen el clima. La guerra en Ucrania, por la que en la UE se ha retomado la combustión de carbón, ha puesto de manifiesto la dependencia energética europea de las importaciones y su sociedad altamente energívora, despilfarradora y poco capacitada para sostenerse con fuentes renovables. La apuesta de la UE por considerar el gas como una energía de transición es un enorme error climático, económico y social. Una apuesta que ya está generando la aparición de proyectos inviables como el H2Med o la apertura de la regasificadora ilegal de El Musel, comprometiendo no sólo los objetivos de lucha climática, sino también, una hipoteca de millones de euros que pagará la ciudadanía. Además, la pretendida diversificación de combustibles fósiles para suplir los suministros que se recibían de Ucrania está generando proyectos coloniales que pretenden abrir nuevos pozos en los países africanos o llenar el continente de tuberías.

Por otro lado, la hiperdigitalización, incluida en el Pacto Verde Europeo, con su mantra de marketing “verde y digital”, se ha convertido en el sector industrial con el crecimiento metabólico más explosivo del planeta. Lejos de ser “inmaterial”, la economía digital tiene una inmensa huella ecológica (energívora, exacerba el CO2 y el extractivismo minero), fomenta un acceso desregulado a los datos personales y técnicas sofisticadas de control social, así como no atiende al principio de precaución.

La incapacidad de las élites de la UE para hacer una adecuada planificación no sólo de la sustitución de unas tecnologías por otras, sino del necesario camino de reducción del consumo energético neto en las próximas dos décadas, está generando enormes problemas. Una falta de planificación que deriva en la implantación de energías renovables por parte de grandes empresas energéticas, con proyectos sobredimensionados e hiperconcentrados que pone en riesgo la naturaleza y a numerosas comunidades rurales, que ven cómo proyectos sobredimensionados que se concentran en determinadas regiones suponen la pérdida de importantes espacios agrarios o importantes impactos ambientales. Una ausencia de una hoja de ruta clara y viable que está provocando la aparición de nuevas burbujas especulativas, como la del hidrógeno, que obvian priorizar la descarbonización de los procesos industriales, abriendo su uso a sectores que deberían ser electrificados o desaparecer para poder garantizar el futuro climático, social y ambiental. A lo que se suma la incapacidad de la UE de tocar importantes sectores como el vehículo privado por la presión de las empresas del sector y la falta de apuesta por un sistema transporte público, que como el tren convencional sea capaz de vertebrar el territorio y enfrentar la emergencia climática.

Ante la falta de ambición global, la Unión Europea ha representado internacionalmente la posición más ambiciosa en la lucha contra el cambio climático. Una posición que en muchas ocasiones ha mantenido la relación colonial de Europa no sólo por la extracción de recursos energéticos de terceros países, sino por el paternalismo con el que ha forzado a dichos países a tomar las medidas que la UE consideraba necesarias. Así, se niega a reconocer la justicia climática y hacerse cargo de las responsabilidades históricas del continente. Esto implicaría dotar de los recursos necesarios, suficientes e incondicionados para que los países del Sur global puedan hacer frente a las consecuencias de la emergencia climática provocada por el Norte Global.

Cabe destacar dos políticas europeas ambiental y socialmente perversas. Por un lado, el mercado energético de la UE ha fomentado el oligopolio, la financiación de la energía fósil y la pobreza energética. Por otro lado, la Política Agraria Común (PAC) ha destruido la agricultura familiar y ha fomentado una agroindustria de alta densidad energética y muy contaminante, que se ha vuelto uno de los principales impulsores de pérdida de biodiversidad y de cambio climático, no solo dentro de la UE, sino también fuera de sus puertas, por las políticas de dumping y de fomento de la importación de productos de monocultivos como soja y palma

Unidad y diversidad

Es destacable que se hable de unidad y diversidad cuando un sector de la extrema derecha quiere seguir los pasos del Brexit en el abandono de la Unión Europea y promueve la vuelta a un estado nación xenófobo. No es nuevo que la extrema derecha recoja el descontento surgido de las desigualdades sociales -en este caso el producido por las políticas europeas- para evitar señalar a los responsables de la acumulación -o hacerlo muy de perfil- y demonizar sin embargo a quienes denuncian las injusticias existentes: migrantes y movimientos sociales, especialmente feministas y ecologistas.

Si alguien ha socavado la unidad -haciendo una Europa de varias velocidades con países centrales y periféricos o empeorando las condiciones laborales por competencia a la baja con otras zonas globales- y la diversidad -con sus políticas migratorias o fomentando un mercado único que ha hecho perder la diversidad cultural-, ha sido la Unión Europea. Por ello ahora no es creíble que la lucha contra la extrema derecha se pueda realizar con las mismas políticas que han generado ese caldo de cultivo.

Solo hay una fórmula para salir de esta crisis ecológica, social y económica que atravesamos y pasa por ajustar el modelo económico a los ciclos de la naturaleza y por repartir la riqueza. Esto implica combatir las políticas orientadas al lucro y a la acumulación que promueve la UE. Y es el mejor antídoto contra la extrema derecha.

Por todo ello desde Ecologistas en Acción, durante la Presidencia española de la UE

  • Promoveremos un proceso de movilización y reivindicación en la que la Europa de los pueblos se enfrente a la UE de los negocios. Una Europa diversa y solidaria con todos los pueblos del planeta.
  • Pondremos la lucha contra la emergencia ecológica en el centro de todas las actividades llevadas a cabo, buscando la confluencia con otros movimientos que compartan esa lucha.
  • Queremos generar una movilización diversa y unitaria contra las políticas de la UE belicistas, xenófobas, racistas, patriarcales, antisociales, precarizadoras, destructoras del medioambiente e impulsoras de la desigualdad. Igual que en Francia la confluencia de movimientos ecologistas y de defensa de las pensiones es un hecho, llamamos al movimiento ecologista, feminista, antimilitarista, de defensa de las pensiones, de defensa de los servicios públicos, sindicalista, anticapitalista, antirracista, por los derechos sociales, etc. a confluir en esta movilización.
  • Denunciaremos y nos opondremos radicalmente al discurso de la extrema derecha.
  • Estaremos donde sea necesario para decir alto y claro que esta UE no nos representa. Y que la UE no es como nos la pintan.
  • Incidiremos en aquellas políticas que se debatan durante la presidencia, muchas de las cuales tienen importante calado social y ambiental: la reforma del mercado eléctrico, la restauración de ecosistemas, las que inciden en la hiperdigitalización, más aún cuando la legislación de la UE se encuentra en un proceso evidente de revisión a la baja.
Per una Europa al servei de la justícia social i per construir alternatives a l’emergència ambiental i no dels negocis.

Manifest davant la Presidència Espanyola del Consell de la Unió Europea 2023

“Drets humans, solidaritat i energia neta”. “Pau, llibertat i independència energètica”. “Democràcia, diversitat, protecció del clima”. “Unitat, seguretat i energies renovables”. Aquests són els ideals que publicita la Unió Europea a la seva campanya “Europa ets tu”, en els mesos previs que el Govern espanyol ocupi la Presidència del Consell de la UE, entre juliol i desembre de 2023.

Durant aquesta Presidència es produiran trobades al territori espanyol entre els governants de cada país i es discutiran polítiques europees en matèries econòmiques, socials, energètiques i ambientals en què el Govern espanyol exercirà la moderació de les negociacions. La Presidència ve marcada per la crisi ambiental i social ja endèmiques, ampliades pels impactes econòmics i energètics de la guerra d’Ucraïna, així com per l’auge de l’extrema dreta europea, les tesis de les quals són -amb excepcions com en el cas espanyol- de rebuig a la UE.

No és casualitat que, davant la crisi actual i davant la desafecció de sectors de la població respecte a la UE, la campanya publicitària tracti de difondre els suposats avantatges de les polítiques europees. Les institucions de la UE tenen un llarg recorregut per utilitzar una retòrica ecologista, feminista i pacifista. Ja la Constitució Europea, el Tractat de Lisboa i tants altres documents feien servir la mateixa estratègia de vendre aquests suposats ideals.

Però la realitat contrasta amb la propaganda.

Pau, seguretat, drets humans i solidaritat

Al·ludir a la pau alhora que es fan compres conjuntes d’armes i s’incita els països a augmentar el pressupost militar demostra la hipocresia del discurs. Des de la seva creació, la UE tenia com a propòsit augmentar el seu pes militar al món, no per promoure la pau sinó per defensar els interessos globals de les seves elits. La guerra d’Ucraïna és conseqüència d’una agressió per part de Rússia, però també és resultat de la política expansionista de l’OTAN, de la qual la majoria dels Estats de la UE formen part. I així com no ha dubtat a sancionar la Rússia de Putin, ha passat de reüll davant els crims bèl·lics perpetrats per altres potències com els EUA (a l’Iraq), l’Aràbia Saudita (al Iemen), Israel (a Palestina) o Turquia (al Kurdistan) ). Actualment, mentre la humanitat travessa la principal crisi ecològica i social de la història, una prioritat central de la UE és augmentar l’escalada armamentística i lucrar el negoci de la guerra. Això mai no ha generat seguretat, sinó més guerres.

Cap solidaritat suposa Frontex i les polítiques migratòries -en què els drets humans brillen per la seva absència- de l’“Europa fortalesa” amb les seves tanques i concertines, unides als acords antimigratoris amb els països limítrofs, com el Marroc o Turquia. Tot plegat ha fet que el Mar Mediterrani i les seves fronteres s’hagin convertit en una gran fossa comuna on la vida de les persones ha deixat de tenir valor. Persones condemnades per haver nascut a països empobrits, entre altres factors, per les polítiques colonialistes dels països europeus i les seves multinacionals, que han depredat -i encara depreden- aquests territoris per a benefici propi. És poc coherent que perquè Europa tingui energia neta hi hagi un gran flux de minerals des del cor de l’Àfrica amb què es lucren multinacionals extractivistes que no respecten els drets humans, però que la població dels països no pugui seguir la mateixa ruta.

De fet, els tractats comercials que impulsa la UE són els que obren les fronteres a tota mena de mercaderies. La UE és un dels principals actors de la globalització capitalista que a través de les polítiques comercials han imposat un model econòmic que separa el procés productiu en zones riques tecnificades i zones empobrides d’extracció, multiplica el capital financer, concentra la riquesa i beneficia les multinacionals en detriment de la resta de la població. El resultat ha estat la ruïna de petits comerços, de l’agricultura, la ramaderia i la pesca de petita escala o dels serveis públics davant l’auge dels grans imperis empresarials i financers, el poder global dels quals augmenta proporcionalment a l’empobriment, la precarització i l’exclusió de la població, tres problemes que soscaven directament la seguretat, la democràcia i la llibertat.

Democràcia i llibertat

La construcció de la Unió Europea des del començament va tenir com a objectiu implantar un projecte neoliberal que beneficiés les seves elits empresarials a través de la reproducció del capital, especialment el financer i de l’ampliació de mercats. Això ha fet que, malgrat la retòrica social de la UE, les polítiques centrals de la Unió sempre fossin les econòmiquess, amb l’objectiu d’augmentar el creixement tant sí com no, imposant forts ajustos estructurals quan ha calgut, com va passar després de la crisi dels mercats financers del 2008, que va ser pagada pels que no l’havien creat, especialment pels països del sud de la UE, quan la solidaritat dins de la UE no estava tan de moda.

Si bé actualment, després de la crisi derivada de la pandèmia de COVID-19, aquests ajustaments no són tan estrictes com fa una dècada, les polítiques d’ocupació o jubilació han seguit una tendència de rebaixar drets. El mateix ha passat amb els serveis públics, que s’han vist minvats sota el paradigma neoliberal de privatitzar el que és públic i de retallar la despesa social -cosa que contrasta amb l’augment de la despesa en grans infraestructures o en armament. Si bé els Fons NGEU han suavitzat -no revertit- les polítiques d’ajustament estructural, s’ha deixat clar que es tracta d’una situació conjuntural que properament caducarà per reprendre el camí de l’ortodòxia neoliberal que els mateixos fons NGEU intensifiquen en generar deute públic per a fomentar beneficis privats per superar la crisi econòmica. Tot això ha incidit en l’augment de les desigualtats socials al si de la UE -que s’han incrementat greument en la crisi esperonada per la COVID-19-, cosa que debilita tant la democràcia com la llibertat, en precaritzar la població i dificultar l’accés a ocupació, energia, sanitat, educació, vivenda o alimentació.

La pròpia estructura de la UE planteja un enorme dèficit democràtic. Institucions amb un pes determinant, com la Comissió Europea o el Banc Central Europeu, no són elegides per la població. Alhora, les institucions europees són molt accessibles als grups de pressió empresarials que dediquen milers de milions per campar a gust a Brussel·les i imposar els seus interessos.

Encara que no hi pot haver democràcia ni llibertat sense igualtat de gènere, la UE sorprenentment no ha triat aquest últim ideal en la seva campanya publicitària -no se sap si com a picada d’ullet a l’extrema dreta. Però cal ressaltar que la lògica de la reproducció del capital i dels mercats que té per motor la UE entra en absoluta contradicció amb la lògica de les cures, que té com a finalitat sostenir la vida, satisfer necessitats i generar benestar. Això suposa que les tasques de cures quedin cada cop més precaritzades i la seva conciliació sigui quimèrica, la qual cosa, per l’injust repartiment per sexe d’aquestes tasques -derivat de l’heteropatriarcat-, fa que el seu pes recaigui més sobre les dones.

Energia neta, independència energètica, protecció del clima i energies renovables

Amb aquests lemes la UE aprofundeix en el discurs de rentat verd que ha desenvolupat des dels seus orígens, encara que només esmentant la crisi climàtica i energètica obviant-ne d’altres tan importants i greus com la pèrdua de biodiversitat. És agosarat promulgar aquests ideals quan la UE s’està mostrant incapaç de complir les indicacions de la ciència per mantenir l’increment de la temperatura global per sota d’1,5 °C. En un moment en què els països haurien de complir aquestes indicacions a través de l’actualització dels Plans Nacionals d’Energia i Clima, la UE es limitarà a publicar una valoració general sobre aquesta actualització sense haver desenvolupat un mecanisme que obligui a una reducció anual de les emissions d’acord amb les indicacions científiques.

Aquest discurs “verd” ha estat en part sustentat que, fins ara, la normativa ambiental comunitària, a través dels seus Reglaments, Decisions i, especialment, Directives, han marcat l’evolució i el desenvolupament de la legislació espanyola, impulsant-ne l’avenç i progressiva millora. Això no obstant, aquests instruments legals en matèria ambiental no han estat suficients per frenar el procés de degradació que s’ha aprofundit pel model econòmic promulgat per la UE i pels ajuts i el finançament que s’ha donat a projectes que impacten sobre el medi ambient. Per exemple, la deslocalització de la producció i el comerç a distàncies llargues ha incrementat el consum d’energia i l’emissió de substàncies contaminants; de fet, moltes de les suposades millores ambientals deriven de la deslocalització de la producció a altres zones del món. A més, després de la guerra d’Ucraïna alguns actors han trobat l’excusa al si de la UE perquè les directives ambientals europees es revisin a la baixa.

De fet, la nova taxonomia de la UE considera l’energia nuclear i el gas fòssil com a activitats econòmiques mediambientalment sostenibles, fruit de la pressió dels grups empresarials que dominen Brussel·les. Ni són energies netes, ni generen independència energètica, ja que la UE ha d’importar aquests combustibles ni protegeixen el clima. La guerra a Ucraïna, per la qual a la UE s’ha reprès la combustió de carbó, ha posat de manifest la dependència energètica europea de les importacions i la seva societat altament energívora, malbaratadora i poc capacitada per sostenir-se amb fonts renovables. L’aposta de la UE per considerar el gas com una energia de transició és un error climàtic, econòmic i social enorme. Una aposta que ja genera l’aparició de projectes inviables com l’H2Med o l’obertura de la regasificadora il·legal d’El Musel, tot comprometent no només els objectius de lluita climàtica, sinó també una hipoteca de milions d’euros que pagarà la ciutadania. A més, la pretesa diversificació de combustibles fòssils per suplir els subministraments que es rebien d’Ucraïna està generant projectes colonials que pretenen obrir nous pous als països africans o omplir el continent de canonades.

D’altra banda, la hiperdigitalització, inclosa al Pacte Verd Europeu, amb la seva mantra de màrqueting “verd i digital”, s’ha convertit en el sector industrial amb el creixement metabòlic més explosiu del planeta. Lluny de ser “immaterial”, l’economia digital té una immensa empremta ecològica (energívora, exacerba el CO2 i l’extractivisme miner), fomenta un accés desregulat a les dades personals i tècniques sofisticades de control social, així com no atén el principi de precaució.

La incapacitat de les elits de la UE per fer una planificació adequada no només de la substitució d’unes tecnologies per altres, sinó del necessari camí de reducció del consum energètic net en les properes dues dècades, està generant enormes problemes. Una manca de planificació que deriva en la implantació d’energies renovables per part de grans empreses energètiques, amb projectes sobredimensionats i hiperconcentrats que posa en risc la natura i nombroses comunitats rurals, a causa de la pèrdua d’espais agraris importants o importants impactes ambientals. Una absència d’un full de ruta clar i viable que està provocant l’aparició de noves bombolles especulatives, com la de l’hidrogen, que obvien prioritzar la descarbonització dels processos industrials, obrint-ne l’ús a sectors que haurien de ser electrificats o desaparèixer per poder garantir-ne el futur climàtic, social i ambiental. A això se suma la incapacitat de la UE de tocar importants sectors com el vehicle privat per la pressió de les empreses del sector i la manca d’aposta per un sistema de transport públic, que com el tren convencional sigui capaç de vertebrar el territori i enfrontar l’emergència climàtica.

Davant de la manca d’ambició global, la Unió Europea ha representat internacionalment la posició més ambiciosa en la lluita contra el canvi climàtic. Una posició que moltes vegades ha mantingut la relació colonial d’Europa no només per l’extracció de recursos energètics de països tercers, sinó pel paternalisme amb què ha forçat aquests països a prendre les mesures que la UE considerava necessàries. Així, es nega a reconèixer la justícia climàtica i fer-se càrrec de les responsabilitats històriques del continent. Això implicaria dotar dels recursos necessaris, suficients i incondicionats perquè els països del Sud global puguin fer front a les conseqüències de l‟emergència climàtica provocada pel Nord Global.

Cal destacar dues polítiques europees ambientalment i socialment perverses. D’una banda, el mercat energètic de la UE ha fomentat l’oligopoli, el finançament de l’energia fòssil i la pobresa energètica. D’altra banda, la Política Agrària Comuna (PAC) ha destruït l’agricultura familiar i ha fomentat una agroindústria d’alta densitat energètica i molt contaminant, que ha esdevingut un dels principals impulsors de pèrdua de biodiversitat i de canvi climàtic, no només dins de la UE, sinó també fora de les portes, per les polítiques de dúmping i de foment de la importació de productes de monocultius com soja i palma.

Unitat i diversitat

És destacable que es parli d’unitat i diversitat quan un sector de l’extrema dreta vol seguir els passos del Brexit a l’abandonament de la Unió Europea i promou la tornada a un estat nació xenòfob. No és nou que l’extrema dreta reculli el descontentament sorgit de les desigualtats socials -en aquest cas el produït per les polítiques europees- per evitar assenyalar els responsables de l’acumulació -o fer-ho molt de perfil- i demonitzar no obstant els que denuncien les injustícies existents: migrants i moviments socials, especialment feministes i ecologistes.

Si algú ha soscavat la unitat –fent una Europa de diverses velocitats amb països centrals i perifèrics o empitjorant les condicions laborals per competència a la baixa amb altres zones globals– i la diversitat –amb les seves polítiques migratòries o fomentant un mercat únic que ha fet perdre la diversitat cultural-, ha estat la Unió Europea. Per això ara no és creïble que la lluita contra l’extrema dreta es pugui fer amb les mateixes polítiques que han generat aquest brou de cultiu.

Només hi ha una fórmula per sortir d’aquesta crisi ecològica, social i econòmica que travessem i passa per ajustar el model econòmic als cicles de la natura i repartir la riquesa. Això implica combatre les polítiques orientades al lucre i a l’acumulació que promou la UE. I és el millor antídot contra l’extrema dreta.

Per tot això des d’Ecologistes en Acció, durant la Presidència espanyola de la UE

  • Promourem un procés de mobilització i reivindicació en què l’Europa dels pobles s’enfronti a la UE dels negocis. Una Europa diversa i solidària amb tots els pobles del planeta.
  • Posarem la lluita contra l’emergència ecològica al centre de totes les activitats dutes a terme, cercant la confluència amb altres moviments que comparteixin aquesta lluita.
  • Volem generar una mobilització diversa i unitària contra les polítiques de la UE bel·licistes, xenòfobes, racistes, patriarcals, antisocials, precaritzadores, destructores del medi i impulsores de la desigualtat. Igual que a França la confluència de moviments ecologistes i de defensa de les pensions és un fet, cridem el moviment ecologista, feminista, antimilitarista, de defensa de les pensions, de defensa dels serveis públics, sindicalista, anticapitalista, antiracista, pels drets socials, etc. a confluir en aquesta mobilització.
  • Denunciarem i ens oposarem radicalment al discurs de l’extrema dreta.
  • Serem on calgui per dir alt i clar que aquesta UE no ens representa. I que la UE no és com ens la pinten.
  • Incidirem en aquelles polítiques que es debatin durant la presidència, moltes de les quals tenen un important calat social i ambiental: la reforma del mercat elèctric, la restauració d’ecosistemes, les que incideixen en la hiperdigitalització, encara més quan la legislació de la UE es troba en un procés evident de revisió a la baixa.

 

 

Justizia sozialaren zerbitzura dagoen Europa baten alde, ingurumen-larrialdiaren aurrean alternatibak eraikitzeko, eta ez negozioena.

Manifestua 2023ko Europar Batasuneko Kontseiluko Espainiaren Lehendakaritzaren aurrean

“Giza eskubideak, elkartasuna eta energia garbia”. “Bakea, askatasuna eta independentzia energetikoa”. “Demokrazia, aniztasuna, klimaren babesa”. “Batasuna, segurtasuna eta energia berriztagarriak”. Horiek dira Europar Batasunak “Europa zara zu” kanpainan iragartzen dituen idealak, Espainiako Gobernuak EBko Kontseiluaren Lehendakaritza hartu aurreko hilabeteetan, 2023ko uztaila eta abendua bitartean.

Lehendakaritza horretan, bilerak egingo dira Espainiako lurraldean herrialde bakoitzeko agintarien artean, eta ekonomia, gizarte, energia eta ingurumen arloetako Europako politikak eztabaidatuko dira, Espainiako Gobernuak negoziazioak moderatuko dituenak. Lehendakaritza ingurumen- eta gizarte-krisi endemikoak markatzen du, Ukrainako gerraren inpaktu ekonomiko eta energetikoek eta Europako eskuin muturraren gorakadak zabalduta. Eskuin horren tesiak EBri uko egiten diotenak dira – salbuespenak salbuespen, Espainiako kasuan bezala –.

Ez da kasualitatea, egungo krisiaren eta biztanleriaren sektoreek EBrekiko duten desafekzioaren aurrean, publizitate-kanpaina Europako politiken ustezko abantailak zabaltzen saiatzea. EBko erakundeek ibilbide luzea dute erretorika ekologista, feminista eta bakezalea erabiltzen. Europako Konstituzioak, Lisboako Tratatuak eta beste hainbat dokumentuk ere estrategia bera erabiltzen zuten kasu ideal horiek salduz.

Baina errealitatea ez dator bat propagandarekin.

Bakea, segurtasuna, giza eskubideak eta elkartasuna

Bakea aipatzeak, armak batera erosteaz gain eta herrialdeak aurrekontu militarra handitzera bultzatzeaz gain, diskurtsoaren hipokrisia erakusten du. Sortu zenetik, EBren asmoa munduan zuen pisu militarra handitzea zen, ez bakea sustatzeko, baizik eta bere eliteen interes globalak defendatzeko. Ukrainako gerra Errusiaren eraso baten ondorioa da, baina baita NATOren politika espantsionistaren emaitza ere, EBko estatu gehienak horren parte baitira. Eta Putinen Errusia zigortzeko zalantzarik izan ez duen bezala, beste potentzia batzuek (AEBk (Iraken), Saudi Arabiak (Yemenen), Israelek (Palestinan) edo Turkiak (Kurdistanen) egindako krimenen aurrean zeharka igaro da. Gaur egun, gizateriak historiako krisi ekologiko eta sozial nagusia bizi duen bitartean, EBren lehentasun nagusietako bat arma-igoera areagotzea eta gerraren negozioari etekina ateratzea da. Horrek ez du inoiz segurtasunik sortu, gerra gehiago baizik.

Frontexek eta migrazio-politikek ez dute solidaritaterik adierazten -giza eskubideak dirdirka, ez daudelako-, “Europa gotorleku” bihurtzen dute beren hesi eta kontzertinoekin, muga egiten duten herrialdeekin, hala nola Marokorekin edo Turkiarekin, egindako sinaduraren aurkako akordioekin batera. Horren guztiaren ondorioz, Mediterraneo itsasoa eta haren mugak hobi komun handi bihurtu dira, eta pertsonen bizitzak ez du baliorik. Herrialde pobretuetan jaio izanagatik kondenatutako pertsonak, besteak beste, Europako herrialdeen eta haien multinazionalen politika kolonialistengatik, lurralde horiek beren onurarako harrapakatu eta oraindik harrapakatzen dituztenak. Ez da oso koherentea Europak energia garbia izan dezan mineral-fluxu handia egotea Afrikaren bihotzetik, zeinarekin giza eskubideak errespetatzen ez dituzten multinazional estraktibistak irabazten baitira, baina herrialde horietako biztanleek ezin dute ibilbide bera jarraitu.

Izan ere, EBk bultzatzen dituen merkataritza-itunak dira mota guztietako merkantziei mugak irekitzen dizkietenak. EB globalizazio kapitalistaren eragile nagusietako bat da, eta, merkataritza-politiken bidez, eredu ekonomiko bat inposatu dute. Eredu horrek produkzio-prozesua bereizten du eremu aberats teknifikatuetan eta erauzketa-eremu pobretuetan, kapital finantzarioa biderkatzen du, aberastasuna biltzen du eta multinazionalei mesede egiten die gainerako biztanleen kaltetan. Horren emaitza izan da denda txikien, nekazaritzaren, abeltzaintzaren eta eskala txikiko arrantzaren edo zerbitzu publikoen hondamendia, enpresa- eta finantza-inperio handien gorakadaren aurrean. Izan ere, horien botere globala biztanleriaren pobretzearen, prekarizazioaren eta bazterketaren proportzioan handitzen da, eta hiru arazo horiek zuzenean kaltetzen dituzte segurtasuna, demokrazia eta askatasuna.

Demokrazia eta askatasuna

Europar Batasuna hasieratik eraikitzearen helburua bere enpresa-eliteei mesede egingo zien proiektu neoliberal bat ezartzea izan zen, kapitalaren erreprodukzioaren bidez, bereziki finantzarioarena, eta merkatuak zabaltzearen bidez. Horren ondorioz, EBren erretorika soziala gorabehera, Batasunaren politika zentralak ekonomikoak izan dira beti, hazkundea kosta ahala kosta handitzeko helburuarekin, eta egiturazko doikuntza handiak ezarri dira beharrezkoa izan denean, 2008ko finantza-merkatuen krisiaren ondoren gertatu zen bezala, krisi hori sortu ez zutenek ordaindu baitzuten, batez ere EBko hegoaldeko herrialdeek, EBren barruko elkartasuna hain modan ez zegoenean.

Gaur egun, COVID-19aren pandemiak eragindako krisiaren ondoren, doikuntza horiek ez dira duela hamarkada bat bezain zorrotzak, baina enplegu edo erretiro politikek eskubideak murrizteko joera jarraitu dute. Gauza bera gertatu da zerbitzu publikoekin, arlo publikoa pribatizatzearen eta gastu soziala murriztearen paradigma neoliberalaren pean murriztu baitira, azpiegitura handietan edo armamentuan egindako gastuaren igoerarekin kontrastean. NGEU Funtsek egiturazko doikuntza-politikak leundu dituzten arren – ez leheneratu –, argi utzi da egoera koiunturala dela, eta laster iraungiko dela ortodoxia neoliberalaren bideari berriro heltzeko; izan ere, NGEU funtsek berek areagotu egiten dute ortodoxia neoliberala, zor publikoa sortzen baitute etekin pribatuak sustatzeko, krisi ekonomikoa gainditze aldera. Horrek guztiak eragina izan du EBren barruko desberdintasun sozialen gorakadan – COVID-19ak eragindako krisian larriki areagotu dira –, eta horrek ahuldu egiten ditu demokrazia eta askatasuna, biztanleria prekarizatu egiten baitu eta zaildu egiten baitu enplegua, energia, osasuna, hezkuntza, etxebizitza edo elikadura eskuratzea.

EBren egiturak berak defizit demokratiko handia planteatzen du. Garrantzi erabakigarria duten erakundeak, hala nola Europako Batzordea edo Europako Banku Zentrala, ez dituzte herritarrek hautatzen. Era berean, Europako erakundeak oso eskuragarriak dira enpresa-presioko taldeentzat, milaka milioi erabiltzen baitituzte Bruselan nahi bezala gailentzeko eta beren interesak inposatzeko.

Genero-berdintasunik gabeko demokraziarik eta askatasunik egon ezin den arren, EBk, harrigarria bada ere, ez du azken ideal hori aukeratu bere publizitate-kanpainan – ez dakigu eskuin muturrari keinu eginez –. Baina nabarmendu behar da EBren motorra den kapitalaren eta merkatuen ugalketaren logika guztiz kontraesanean dagoela zainketen logikarekin, zeinak bizitzari eustea, beharrak asetzea eta ongizatea sortzea baitu helburu. Horrek esan nahi du zaintza-lanak gero eta prekarizatuagoak geratzen direla eta kontziliazio kimerikoa dutela. Hori dela eta, zeregin horiek sexuaren arabera bidegabe banatzen direnez – heteropatriarkatuaren ondorioz –, emakumeek dute zama handiagoa.

Energia garbia, independentzia energetikoa, klimaren babesa eta energia berriztagarriak

Lelo horiekin, EBk hasiera-hasieratik garatu duen garbiketa berdearen diskurtsoan sakontzen du, baina klimaren eta energiaren krisia bakarrik aipatzen du, biodibertsitatearen galera bezalako krisi garrantzitsu eta larriak alde batera utzita. Ausartegia da ideal horiek aldarrikatzea EB ez denean gai zientziaren jarraibideak betetzeko tenperatura globalaren igoera 1,5ºC-tik behera mantentzeko. Herrialdeek Energia eta Klimaren Plan Nazionalak eguneratuz indikazio horiek bete beharko lituzketen une honetan, EB eguneratze horri buruzko balorazio orokor bat argitaratzera mugatuko da, adierazpen zientifikoen arabera emisioak urtero murriztera behartzen duen mekanismorik garatu gabe.

Diskurtso “berde” horren oinarria izan da, hein batean, Europar Batasuneko ingurumen-araudiak, bere Erregelamendu, Erabaki eta, bereziki, Zuzentarauen bidez, Espainiako legeriaren bilakaera eta garapena markatu duela, eta legedi horren aurrerapena eta hobekuntza bultzatu duela. Hala ere, ingurumenaren arloko lege-tresna horiek ez dira nahikoak izan EBk aldarrikatutako eredu ekonomikoak eta ingurumenean eragina duten proiektuei emandako laguntzek eta finantzaketak eragindako degradazio-prozesua geldiarazteko. Adibidez, ekoizpena eta merkataritza distantzia luzeetara deslokalizatzeak areagotu egin du energia-kontsumoa eta substantzia kutsatzaileen emisioa; izan ere, ustezko ingurumen-hobekuntza asko ekoizpena munduko beste eremu batzuetara deslokalizatzearen ondorio dira. Gainera, Ukrainako gerraren ondoren, eragile batzuek aitzakia aurkitu dute EBn Europako ingurumen-zuzentarauak beherantz berrikusteko.

Izan ere, EBko taxonomia berriaren arabera, energia nuklearra eta gas fosila ingurumenaren aldetik iraunkorrak diren jarduera ekonomikotzat hartzen dira, Bruselan nagusi diren enpresa-taldeen presioaren ondorioz. Ez dira energia garbiak, eta ez dute independentzia energetikoa sortzen, EBk erregai horiek inportatu behar baititu, eta ez dute klima babesten. Ukrainako gerrak, EBn ikatzaren errekuntza berrezarri duenak, agerian utzi du Europak inportazioekiko duen mendekotasun energetikoa eta bere gizarte oso “energiboroa”, xahutzailea eta iturri berriztagarriekin eusteko gaitasun gutxi duena. EBk gasa trantsizioko energiatzat hartzeko egin duen apustua akats klimatiko, ekonomiko eta sozial izugarria da. Apustu hori dagoeneko sortzen ari da H2Med bezalako proiektu bideraezinak agertzeak edo El Museleko birgasifikatzaile ilegala irekitzeak, klima-borrokaren helburuak arriskuan jarriez ezik, herritarrek ordainduko duten milioika euroko hipoteka ere sortuz. Gainera, Ukrainatik jasotzen ziren hornidurak betetzeko erregai fosilen dibertsifikazioa proiektu kolonialak sortzen ari da, Afrikako herrialdeetan putzu berriak irekitzeko edo kontinentea hodiz betetzeko.

Bestalde, hiperdigitalizazioa, Europako Itun Berdean sartua, marketin berdearen eta digitalaren mantrarekin, planetako hazkunde metabolikorik leherkorrena duen industria-sektorea bihurtu da. “Inmateriala” inola ere ez izanez gain, ekonomia digitalak aztarna ekologiko izugarria du (energiazalea, CO2-a eta meatzeen erauzketa areagotzen dituena), kontrol sozialeko datu pertsonal eta teknika sofistikatuetarako sarbide desarautua sustatzen du, eta ez dio arretaren printzipioari erreparatzen.

EBko eliteek teknologia batzuk beste batzuekin ordeztea ez ezik, datozen bi hamarkadetan energia-kontsumo garbia murrizteko beharrezkoa den bidea behar bezala planifikatzeko duten ezintasuna arazo handiak sortzen ari da. Planifikazio faltaren ondorioz, energia-enpresa handiek energia berriztagarriak ezartzen dituzte, neurriz gaineko proiektu hiperkontzentratuekin, eta horrek arriskuan jartzen du natura eta landa-komunitate ugari, nekazaritza-eremu garrantzitsuak edo ingurumen-inpaktu garrantzitsuak galdu direlako. Ibilbide-orri argi eta bideragarri baten gabezia, espekulazio-burbuila berrien agerpena eragiten ari dena, hidrogenoarena kasu, industria-prozesuen deskarbonizazioa lehenestea saihesten dutenak, horien erabilera elektrifikatu edo desagertu beharko liratekeen sektoreei irekiz, klimaren, gizartearen eta ingurumenaren etorkizuna bermatu ahal izateko. Horri gehitu behar zaio EBk sektore garrantzitsuak ukitzeko duen ezintasuna, hala nola ibilgailu pribatua, sektoreko enpresen presioagatik eta garraio publikoaren aldeko apusturik ezagatik, ohiko trena lurraldea egituratzeko eta larrialdi klimatikoari aurre egiteko gai izango dena, besteak beste.

Anbizio globalik ez dagoenez, Europar Batasunak nazioartean erakutsi du klima-aldaketaren aurkako borrokan dagoen posiziorik anbiziotsuena. Jarrera horrek askotan mantendu du Europaren harreman koloniala, ez bakarrik hirugarren herrialdeetatik baliabide energetikoak ateratzeagatik, baita paternalismoagatik ere, herrialde horiek behartu baititu EBk beharrezkotzat jotzen zituen neurriak hartzera. Horrela, uko egiten dio justizia klimatikoa aitortzeari eta kontinentearen erantzukizun historikoez arduratzeari. Horretarako, Hego Munduko herrialdeek Ipar Globalak eragindako larrialdi klimatikoaren ondorioei aurre egin ahal izateko beharrezkoak, nahikoak eta baldintzarik gabekoak diren baliabideak jarri beharko lirateke.

Ingurumenaren eta gizartearen aldetik gaiztoak diren Europako bi politika nabarmendu behar dira. Alde batetik, EBko energia-merkatuak oligopolioa, energia fosilaren finantzaketa eta pobrezia energetikoa sustatu ditu. Bestalde, Nekazaritza Politika Bateratuak (NPB) familia-nekazaritza suntsitu du, eta energia-dentsitate handiko eta oso kutsakorra den agroindustria sustatu du. Hori biodibertsitatea galtzearen eta klima-aldaketaren bultzatzaile nagusietako bat bihurtu da, ez bakarrik EBren barruan, baita ateetatik kanpo ere, dumping-politikengatik eta monolaborantzako produktuen (soja eta palma) inportazioa sustatzeko politikengatik.

Batasuna eta aniztasuna

Nabarmentzekoa da batasunaz eta aniztasunaz hitz egitea eskuin muturreko sektore batek brexit-aren urratsak jarraitu nahi dituenean Europar Batasuna uzteko bidean, eta estatu nazional xenofobo batera itzultzea sustatzen duenean. Ez da berria eskuin muturrak gizarte-desberdintasunetatik sortutako atsekabea jasotzea – kasu honetan, Europako politikek eragindakoa –, metaketaren erantzuleak ez aipatzeko – edo oso modu nabarmenean ez egiteko –, eta, hala ere, dauden bidegabekeriak salatzen dituztenak deabrutzeko: migratzaileak eta gizarte-mugimenduak, bereziki feministak eta ekologistak.

Europar Batasuna izan da batasuna – herrialde zentral eta periferikoekin hainbat abiadurako Europa bat eginez edo beste eremu globalekin beheranzko lehian aritzeagatik lan-baldintzak okertuz – eta aniztasuna – migrazio-politikekin edo kultura-aniztasuna galarazi duen merkatu bakarra sustatuz – hondatu dituena. Horregatik, orain ez da sinesgarria eskuin muturraren aurkako borroka haztegi hori sortu duten politika berberekin egin daitekeenik.

Bizi dugun krisi ekologiko, sozial eta ekonomiko honetatik ateratzeko formula bakarra dago, eredu ekonomikoa naturaren zikloetara egokitzea eta aberastasuna banatzea. Horrek esan nahi du EBk sustatzen dituen irabazi eta metatzera bideratutako politikei aurre egin behar zaiela. Eta eskuin muturraren aurkako antidotorik onena da.

 

Horregatik guztiagatik, Ecologistas en Acción elkartetik, EBren Espainiaren Lehendakaritzan

  • Mobilizazio- eta aldarrikapen-prozesu bat sustatuko dugu, non herrien Europak negozioen EBri aurre egingo dion. Europa anitza eta solidarioa planetako herri guztiekin.
  • Egindako jarduera guztien erdigunean jarriko dugu larrialdi ekologikoaren aurkako borroka, borroka hori partekatzen duten beste mugimendu batzuekin bat egitea bilatuz.
  • EBren politika belizista, xenofobo, arrazista, patriarkal, antisozial, prekarizatzaile, ingurunearen suntsitzaile eta desberdintasunaren bultzatzaileen aurkako mobilizazio anitza eta bateratua sortu nahi dugu. Frantzian mugimendu ekologistek eta pentsioen defentsak bat egiten duten bezala, mugimendu ekologista, feminista, antimilitarista, pentsioen defentsa, zerbitzu publikoen defentsa, sindikalista, antikapitalista, arrazismoaren aurkakoa, eskubide sozialen aldekoari, etab. deitzen diegu mobilizazio honetan bat egiteari
  • Eskuin muturraren diskurtsoa salatuko dugu eta horren aurka egingo dugu.
    Behar den lekuan egongo gara argi eta garbi esateko EB honek ez gaituela ordezkatzen. Eta EB ez dela dioten bezalakoa.
  • Lehendakaritzan eztabaidatzen diren politikak azpimarratuko ditugu, horietako askok garrantzi handia baitute gizartean eta ingurumenean: merkatu elektrikoaren erreforma, ekosistemen leheneratzea, hiperdigitalizazioan eragiten dutenak, are gehiago EBko legeria beheranzko berrikuspen-prozesu nabarmen batean dagoenean.
Por unha Europa ao servizo da xustiza social e para construír alternativas á emerxencia ambiental e non dos negocios.

Manifesto ante a Presidencia Española do Consello da Unión Europea 2023

“Dereitos humanos, solidariedade e enerxía limpa”; “Paz, liberdade e independencia enerxética”; “Democracia, diversidade, protección do clima”; “Unidade, seguridade e enerxías renovables”. Estes son os ideais que publicita a Unión Europea na súa campaña “Europa es ti”, desenvolta nos meses previos a que o Goberno español ocupe a Presidencia do Consello da UE, entre xullo e decembro de 2023.

Durante esta Presidencia produciranse encontros no territorio español entre os gobernantes de cada país e discutiranse políticas europeas en materias económicas, sociais, enerxéticas e ambientais nas que o Goberno español exercerá a moderación das negociacións. A Presidencia vén marcada pola crise ambiental e social xa endémicas, ampliadas polos impactos económicos e enerxéticos da guerra de Ucraína, así como polo auxe da extrema dereita europea, cuxas tese son -con excepcións como no caso español- de rexeitamento á UE.

Non é casualidade que, ante a crise actual e ante a desafección de sectores da poboación respecto a a UE, a campaña publicitaria trate de difundir as supostas vantaxes das políticas europeas. As institucións da UE teñen un longo percorrido de utilizar unha retórica ecoloxista, feminista e pacifista. Xa a Constitución Europea, o Tratado de Lisboa e tantos outros documentos utilizaban a mesma estratexia de vender eses supostos ideais.

Pero a realidade contrasta coa propaganda.

Paz, seguridade, dereitos humanos e solidariedade

Aludir á paz á vez que se realizan compras conxuntas de armas e incítase aos países para aumentar o seu orzamento militar demostra a hipocrisía do discurso. Desde a súa creación, a UE tiña como propósito aumentar o seu peso militar no mundo, non para promover a paz senón para defender os intereses globais das súas elites. A guerra de Ucraína é consecuencia dunha agresión por parte de Rusia, pero tamén resultado da política expansionista da OTAN, da que a maioría dos Estados da UE forman parte. E así como non dubidou en sancionar á Rusia de Putin, pasou de esguello ante os crimes bélicos perpetrados por outras potencias como EEUU (en Iraq), Arabia Saudita (en Iemen), Israel (en Palestina) ou Turquía (en Kurdistán). Na actualidade, mentres a humanidade atravesa a principal crise ecolóxica e social da historia, unha prioridade central da UE é aumentar a escalada armamentística e lucrar ao negocio da guerra. Isto nunca xerou seguridade, senón máis guerras.

Ningunha solidariedade supón Frontex e as políticas migratorias -nas que os dereitos humanos brillan pola súa ausencia- da “Europa fortaleza” cos seus valos e concertinas, unidas aos acordos antimigratorios cos países limítrofes, como Marrocos ou Turquía. Todo iso provocou que o Mar Mediterráneo e as súas fronteiras convertéronse nunha gran fosa común onde a vida das persoas deixou de ter valor. Persoas condenadas por nacer en países empobrecidos, entre outros factores, polas políticas colonialistas dos países europeos e as súas multinacionais, que han depredado -e aínda depredan- devanditos territorios para beneficio propio. É pouco coherente que para que Europa teña enerxía limpa haxa un gran fluxo de minerais desde o corazón de África co que se lucran multinacionais extractivistas que non respectan os dereitos humanos, pero que a poboación deses países non poida seguir a mesma roteiro.

De feito, os tratados comerciais que impulsa a UE son os que abren as fronteiras a todo tipo de mercadorías. A UE é un dos principais actores da globalización capitalista que a través das políticas comerciais han imposto un modelo económico que separa o proceso produtivo en zonas ricas tecnificadas e zonas empobrecidas de extracción, multiplica o capital financeiro, concentra a riqueza e beneficia ás multinacionais en detrimento do resto da poboación. O resultado foi a ruína de pequenos comercios, da agricultura, a gandería e a pesca de pequena escala ou dos servizos públicos fronte ao auxe dos grandes imperios empresariais e financeiros, cuxo poder global aumenta proporcionalmente ao empobrecemento, a precarización e a exclusión da poboación, tres problemas que socavan directamente a seguridade, a democracia e a liberdade.

Democracia e liberdade

A construción da Unión Europea tivo desde o seu inicio como obxectivo implantar un proxecto neoliberal que beneficiase ás súas elites empresariais a través da reprodución do capital, especialmente o financeiro e da ampliación de mercados. Isto fixo que, a pesar da retórica social da UE, as políticas centrais da Unión sempre fosen as económicas, co obxectivo de aumentar o crecemento custe o que custe, impoñendo fortes axustes estruturais cando foi preciso, como ocorreu tras a crise dos mercados financeiros de 2008, que foi pagada por quen non a crearon, especialmente polos países do sur da UE, cando a solidariedade dentro da UE non estaba tan de moda.

Aínda que na actualidade, tras a crise derivada da pandemia de COVID-19, devanditos axustes non son tan estritos como hai unha década, as políticas de emprego ou xubilación seguiron unha tendencia de rebaixar dereitos. O mesmo sucedeu cos servizos públicos, que se viron mermados baixo o paradigma neoliberal de privatizar o público e de recortar o gasto social -o que contrasta co aumento do gasto en grandes infraestruturas ou en armamento. Aínda que os Fondos NGEU suavizaron -non revertido- as políticas de axuste estrutural, deixouse claro que se trata dunha situación conxuntural que caducará proximamente para retomar a senda da ortodoxia neoliberal que os propios fondos NGEU intensifican ao xerar débeda pública para fomentar beneficios privados en aras de superar a crise económica. Todo iso incidiu no aumento das desigualdades sociais no seo da UE -que se incrementaron gravemente na crise esporeada pola COVID-19-, o que debilita tanto a democracia como a liberdade, ao precarizar á poboación e dificultar o acceso a emprego, enerxía, sanidade, educación, vivenda ou alimentación.

A propia estrutura da UE expón un enorme déficit democrático. Institucións cun peso determinante, como a Comisión Europea ou o Banco Central Europeo, non son elixidas pola poboación. Á súa vez, as institucións europeas son moi accesibles aos grupos de presión empresariais que dedican miles de millóns para campar ás súas anchas en Bruxelas e impoñer os seus intereses.

Aínda que non pode haber democracia nin liberdade sen igualdade de xénero, a UE sorprendentemente non elixiu este último ideal na súa campaña publicitaria -non se sabe se como chiscadela á extrema dereita. Pero cabe resaltar que a lóxica da reprodución do capital e dos mercados que ten por motor a UE entra en absoluta contradición coa lóxica dos coidados, que ten como finalidade soster a vida, satisfacer necesidades e xerar benestar. Isto supón que as tarefas de coidados queden cada vez máis precarizadas e a súa conciliación sexa quimérica, o cal, pola inxusta repartición por sexo das devanditas tarefas -derivado do heteropatriarcado-, fai que o seu peso recaia máis sobre as mulleres.

Enerxía limpa, independencia enerxética, protección do clima e enerxías renovables

Con estes lemas a UE profunda no discurso de lavado verde que desenvolveu desde as súas orixes, aínda que só mencionando a crise climática e enerxética obviando outras tan importantes e graves como a perda de biodiversidade. É ousado promulgar estes ideais cando a UE está a mostrarse incapaz de cumprir coas indicacións da ciencia para manter o incremento da temperatura global por baixo de 1,5 °C. Nun momento no que os países deberían cumprir estas indicacións a través da actualización dos seus Plans Nacionais de Enerxía e Clima, a UE limitarase a publicar unha valoración xeral sobre esa actualización sen desenvolver un mecanismo que obrigue a unha redución anual das emisións de acordo con as indicacións científicas.

Devandito discurso “verde” estivo en parte sustentado en que, ata a data, a normativa ambiental comunitaria, a través dos seus Regulamentos, Decisións e, especialmente, Directivas, marcaron a evolución e o desenvolvemento da lexislación española, impulsando o seu avance e progresiva mellora. Con todo, devanditos instrumentos legais en materia ambiental non foron suficientes para frear o proceso de degradación que se profundou polo modelo económico promulgado pola UE e polas axudas e o financiamiento que se deu a proxectos que impactan sobre o medioambiente. Por exemplo, a deslocalización da produción e o comercio a longas distancias incrementou o consumo de enerxía e a emisión de substancias contaminantes; de feito moitas das supostas melloras ambientais derivan da deslocalización da produción a outras zonas do mundo. Ademais, tras a guerra de Ucraína algúns actores atoparon a escusa no seo da UE para que as directivas ambientais europeas revísense á baixa.

De feito, a nova taxonomía da UE considera a enerxía nuclear e o gas fósil como actividades económicas medioambientalmente sostibles, froito da presión dos grupos empresariais que dominan Bruxelas. Nin son enerxías limpas, nin xeran independencia enerxética, posto que a UE ten que importar estes combustibles, nin protexen o clima. A guerra en Ucraína, pola que na UE retomouse a combustión de carbón, puxo de manifesto a dependencia enerxética europea das importacións e a súa sociedade altamente energívora, despilfarradora e pouco capacitada para sosterse con fontes renovables. A aposta da UE por considerar o gas como unha enerxía de transición é un enorme erro climático, económico e social. Unha aposta que xa está a xerar a aparición de proxectos inviables como o H2Med ou a apertura da regasificadora ilegal do Musel, comprometendo non só os obxectivos de loita climática, senón tamén, unha hipoteca de millóns de euros que pagará a cidadanía. Ademais, a pretendida diversificación de combustibles fósiles para suplir as subministracións que se recibían de Ucraína está a xerar proxectos coloniais que pretenden abrir novos pozos nos países africanos ou encher o continente de tubaxes.

Doutra banda, a hiperdixitalización, incluída no Pacto Verde Europeo, co seu mantra de márketing “verde e dixital”, converteuse no sector industrial co crecemento metabólico máis explosivo do planeta. Lonxe de ser “inmaterial”, a economía dixital ten unha inmensa pegada ecolóxica (energívora, exacerba o CO2 e o extractivismo mineiro), fomenta un acceso desregulado aos datos persoais e técnicas sofisticadas de control social, así como non atende ao principio de precaución.

A incapacidade das elites da UE para facer unha adecuada planificación non só da substitución dunhas tecnoloxías por outras, senón do necesario camiño de redución do consumo enerxético neto nas próximas dúas décadas, está a xerar enormes problemas. Unha falta de planificación que deriva na implantación de enerxías renovables por parte de grandes empresas enerxéticas, con proxectos sobredimensionados e hiperconcentrados que pon en risco a natureza e a numerosas comunidades rurais, que ven como proxectos sobredimensionados que se concentran en determinadas rexións supoñen a perda de importantes espazos agrarios ou importantes impactos ambientais. Unha ausencia dunha folla de roteiro claro e viable que está a provocar a aparición de novas burbullas especulativas, como a do hidróxeno, que obvian priorizar a descarbonización dos procesos industriais, abrindo o seu uso a sectores que deberían ser electrificados ou desaparecer para poder garantir o futuro climático, social e ambiental. Ao que se suma a incapacidade da UE de tocar importantes sectores como o vehículo privado pola presión das empresas do sector e a falta de aposta por un sistema transporte público, que como o tren convencional sexa capaz de vertebrar o territorio e enfrontar a emerxencia climática.

Ante a falta de ambición global, a Unión Europea ha representado internacionalmente a posición máis ambiciosa na loita contra o cambio climático. Unha posición que en moitas ocasións mantivo a relación colonial de Europa non só pola extracción de recursos enerxéticos de terceiros países, senón polo paternalismo co que forzou aos devanditos países a tomar as medidas que a UE consideraba necesarias. Así, négase a recoñecer a xustiza climática e facerse cargo das responsabilidades históricas do continente. Isto implicaría dotar dos recursos necesarios, suficientes e incondicionados para que os países do Sur global poidan facer fronte ás consecuencias da emerxencia climática provocada polo Norte Global.

Cabe destacar dúas políticas europeas ambiental e socialmente perversas. Por unha banda, o mercado enerxético da UE fomentou o oligopolio, o financiamento da enerxía fósil e a pobreza enerxética. Doutra banda, a Política Agraria Común (PAC) destruíu a agricultura familiar e fomentou unha agroindustria de alta densidade enerxética e moi contaminante, que se volveu un dos principais impulsores de perda de biodiversidade e de cambio climático, non só dentro da UE, senón tamén fóra das súas portas, polas políticas de dumping e de fomento da importación de produtos de monocultivos como soia e palma,

Unidade e diversidade

É destacable que se fale de unidade e diversidade cando un sector da extrema dereita quere seguir os pasos do Brexit no abandono da Unión Europea e promove a volta a unha estado nación xenófobo. Non é novo que a extrema dereita recolla o descontento xurdido das desigualdades sociais -neste caso o producido polas políticas europeas- para evitar sinalar aos responsables da acumulación -ou facelo moi de perfil- e demonizar con todo a quen denuncia as inxustizas existentes: migrantes e movementos sociais, especialmente feministas e ecoloxistas.

Se alguén socavou a unidade -facendo unha Europa de varias velocidades con países centrais e periféricos ou empeorando as condicións laborais por competencia á baixa con outras zonas globais- e a diversidade -coas súas políticas migratorias ou fomentando un mercado único que fixo perder a diversidade cultural-, foi a Unión Europea. Por iso agora non é crible que a loita contra a extrema dereita póidase realizar coas mesmas políticas que xeraron ese caldo de cultivo.
Só hai unha fórmula para saír desta crise ecolóxica, social e económica que atravesamos e pasa por axustar o modelo económico aos ciclos da natureza e por repartir a riqueza. Isto implica combater as políticas orientadas ao lucro e á acumulación que promove a UE. E é o mellor antídoto contra a extrema dereita.

Por todo iso desde Ecoloxistas en Acción, durante a Presidencia española da UE:

  • Promoveremos un proceso de mobilización e reivindicación na que a Europa dos pobos enfróntese á UE dos negocios. Unha Europa diversa e solidaria con todos os pobos do planeta.
  • Poñeremos a loita contra a emerxencia ecolóxica no centro de todas as actividades levadas a cabo, buscando a confluencia con outros movementos que compartan esa loita.
  • Queremos xerar unha mobilización diversa e unitaria contra as políticas da UE belicistas, xenófobas, racistas, patriarcais, antisociais, precarizadoras, destrutoras do medioambiente e impulsoras da desigualdade. Igual que en Francia a confluencia de movementos ecoloxistas e de defensa das pensións é un feito, chamamos ao movemento ecoloxista, feminista, antimilitarista, de defensa das pensións, de defensa dos servizos públicos, sindicalista, anticapitalista, antirracista, polos dereitos sociais, etc. a confluír nesta mobilización.
  • Denunciaremos e opoñerémonos radicalmente ao discurso da extrema dereita.
  • Estaremos onde sexa necesario para dicir alto e claro que esta UE non nos representa. E que a UE non é como nola pintan.
  • Incidiremos naquelas políticas que se debatan durante a presidencia, moitas das cales teñen importante calado social e ambiental: a reforma do mercado eléctrico, a restauración de ecosistemas, as que inciden na hiperdigitalización, máis aínda cando a lexislación da UE atópase nun proceso evidente de revisión á baixa.
Por una Europa que valga pa la xusticia social y pa iguar alternatives a la emerxencia ambiental y non pa los negocios.

Manifiestu ante la Presidencia Española del Conseyo de la Unión Europea 2023

“Derechos humanos, solidaridá y enerxía llimpia”. “Paz, llibertá ya independencia enerxética”.
“Democracia, diversidá, proteición del clima”. “Unidá, seguranza y enerxíes renovables”. Estes son les idees qu’espubliza la Unión Europea na so campaña “Europa yes tu”, desendolcada nos meses antes de que’l Gobiernu español asiente na Presidencia del Conseyu de la UE, ente xunetu y avientu de 2023.

Mientes esta Presidencia van dase alcuentros en territoriu español ente los gobernantes de cada país y van discutise polítiques europees que cinquen a materies económiques, sociales, enerxétiques y ambientales nes que’l Gobiernu español va actuar de moderador nes negociaciones. La Presidencia asocede dientro d’una crisis ambiental y social yá endémiques, agrandaes poles consecuencies económiques y enerxétiques de la guerra n’Ucrania y pol espoxigue de la estrema derecha europea, con tesis que refuguen la UE -con esceiciones como’l casu español-.

Nun ye casualidá que, cola crisis d’anguaño y la descreditu de seutores de la población pa cola UE, la campaña publicitaria nagüe por difundir les supuestes ventayes de les polítiques europees. Les istituciones de la UE vienen dende va tiempu usando una retórica ecoloxista, feminista y pacifista.

Yá la Costitución Europea, el Tratáu de Lisboa y otros munchos documentos usen la mesma estratexa de vender esos supuestos ideales.

Pero la realidá nun taxa cola propaganda.

Paz, seguranza, derechos humanos y solidaridá

Falar de paz y, al mesmu tiempu, mercar conxúntamente armes y animar a que los países agranden el so presupuestu militar amuesa la hipocresía del discursu. Dende la so fundación, la UE tien intención d’agrandar el so pesu militar nel mundu, non pa qu’haya más paz, sinón pa defender los intereses globales de les sos élites. La guerra n’Ucrania asocede pola agresión de Rusia, pero tamién pola política d’espansión de la OTAN, na que yá tán la mayor parte de los Estaos de la UE. Y igual que nun duldó en poner castigos a la Rusia de Putin, nun fizo casu dalgún a los crímenes bélicos perpetraos por otres potencies como EEUU (n’Irak), Arabia Saudí (en Yemen), Israel (en Palestina) o Turquía (en Kurdistán). Agora mesmo, en tantu la humanidá ta enllamuergada na pergrande crisis ecolóxica y social de la historia, una prioridá central de la UE ye agrandar la escalada armamentística y enriquecer el negociu de la guerra. Esto enxamás consiguió seguranza, namás más guerres.

Nun hai solidaridá en Frontex y les polítiques migratories -nes que los derechos humanos nun apaecen por sitiu nengún- de la “Europa fortaleza” coles sos muries, concertines y acuerdos antimigratorios colos países na llende, como Marruecos o Turquía.

Too ello nun consiguió otro que’l Mar Mediterraneu y les sos llendes seyan una gran fosa común y que la vida de las persones nun valga un res. Persones condergaes por nacer en países emprobecíos, entre otros motivos, poles polítiques colonialistes de los países europeos y les sos multinacionales, que arrasaren -y entá arrasen- esos territorios pol so beneficiu. Nun ye nada coherente que, pa qu’Europa tenga enerxía llimpia, tenga d’haber un trasiegu de minerales dende el corazón d’África col que’enriquecen multinacionales estractivistes que nun respeten los derechos humanos y que, al mesmu tiempu, la población d’esos países nun pueda intentar escapar.De fechu, los trataos comerciales qu’empobina la UE son los qu’abren les fronteres pa que tou tipu de mercancíes les trespasen. La UE ye úno de los primeros actores de la globalización capitalista  que, coles sos polítiques comerciales, afitó un modelu económicu que separta’l procesu productivu de zones riques teunificaes d’otres  depauperaes d’estraición, multiplica’l capital financieru, amontona la riqueza nun llugar y beneficia a les multinacionales per contra del restu de la población. La resultancia de too esto vien siendo la ruina de pequeños comercios, de l’agricultura, la ganadería y la pesca de pequeña escala o de los servicios públicos por contra del espoxigue de los grandes imperios empresariales y financieros, que tienen un poder global que nun para crecer na mesma proporción a la medra del empobrecimientu, la  precarización y la esclusión de la población, trés problemes que socaven direutamente la seguranza, la democracia y la llibertá.

Democracia y llibertá

La costrucción de la Unión Europea tuvo, dende’l so entamu, l’oxetivu d’implantar un proyeutu neolliberal pa beneficiu de les sos élites empresariales emplegando la reprodución del capital, n’especial el financieru y l’ampliación de mercaos. Esto  provocó que, magar la retórica social de la UE, les polítiques centrales de la Unión siempre fueren les económiques y l’oxetivu agrandar el crecimientu como fuere, imponiendo pergrandes axustes estructurales si yera menester, como pasó dempués de la crisis de los mercaos financieros de 2008, que pagaren los que nun la provocaren, n’especial los países del sur de la UE. Daquella la solidaridá dientro la UE nun taba tan de moda.

Ye cierto qu’agora, tres la crisis que vino dempués de la pandemia de COVID-19, esos axustes nun son tan ríxidos como va una década, les polítiques d’emplegu o xubilación vienen diendo pal camín de rebaxar derechos. Lo mesmo pasó colos servicios  públicos, que van amenorgando siguiendo’l patrón neolliberal de privatizar lo público y recortar el gastu social -lo que nun asocede col aumentu del gastu en grandes infraestructures o n’armes. Los Fondos NGEU suavizaren -pero nun revertieren- les  polítiques d’axuste estructural, pero quedo bien esclariao que ye daqué eventual que pronto acabará y se tornará al camín de la ortodoxa neolliberal que los propios fondos NGEU intensifiquen produciendo una deuda pública que fomente beneficios privaos. Y too ello pa dexar atrás la crisis económica. Too ello nun aportó otro qu’un aumentu de les desigualdaes sociales dientro la UE, que crecieren enforma nuna crisis agrandada pol obleru de la COVID-19. Too esto debilita la democracia y la  llibertá precarizando a la población y dificultando l’acceso al emplegu, la energía, la sanidá, la educación, la vivienda o l’alimentación.

La propia estructura de la UE plantega un pergrande déficit democráticu. Istituciones con un pesu determinante, como la Comisión Europea o el Bancu Central Europáu, nun les escueye la población. Al mesmu tiempu, les istituciones europees son de  perfácil accesu pa los grupos de presión empresariales que dediquen miles de millones p’andar como pola so casa nes istituciones de Bruseles y, asina, imponer los sos intereses.

Magar nun hai democracia nin llibertá si nun hai igualdá de xéneru, la UE sorprendentemente nun pensó nesto pa la so cabera campaña publicitaria -nun se sabe si chisgando un güeyu a la estrema derecha. Pero ye menester sorrayar que la lóxica de la  reproducción del capital y de los mercaos que tien de motor la UE ta en perfonda contradición cola lóxica de los cuidaos, que nagua por sostener la vida, satisfacer necesidaes y xenerar bientar. Asina, los llabores de cuidaos tornen cada vuelta más  precarizaos y la so conciliación quimérica, y too ello, por mor del inxustu repartu por sexu d’esos llabores -herencia del heteropatriarcáu-, acaba de manera especial enriba les muyeres.

Enerxía llimpia, independencia enerxética, proteición del clima y enerxíes renovables

Con estos lemes la UE afonda nel discursu de llaváu verde que vien faciendo dende qu’entamó, magar namás mente la crisis climática y enerxética y marxine otres tan importantes y graves como la perda de biodiversidá. Ye aventurero falar d’estos ideales cuando la UE paez nun ser a cumplir coles alvertencies de la ciencia pa caltener l’incrementu de la temperatura global per debaxu de 1,5°C. Nun momentu en que los países tendríen de cumplir estes indicaciones con una actualización de los sos  Planes Nacionales de Enerxía y Clima, la UE nun fae otro qu’espublizar una valoración xeneral sobre esa actualización, ensin tener iguao un mecanismu qu’obligue a una reducción añal de les emisiones acordies a les indicaciones científiques.

Esti discursu “verde” caltiense, en parte, en que, hasta güei, la normativa ambiental comunitaria, nos sos Reglamentos, Decisiones y, n’especial, nes sos Direutives, vien siñalando la evolución y el desendolcu de la llexislación española, emburriando’l so  avance y progresiva meyora. Por embargu, esos istrumentos llegales no que tien de ver col mediu ambiente nun son a frenar el procesu de degradación que funde más pol modelu económicu asoleyáu pola UE y poles ayudes y les perres daes a proyeutos  qu’estrocen el mediuambiente. Por exemplu, la desllocalización de la producción y el comerciu en llargues distancies agranda’l gastu enerxéticu y la emisión de sustancies contaminantes. De fechu, munches de les supuestes meyores ambientales vienen  de la desllocalización de la produción a otres zones del mundu. Amás, tres la guerra d’Ucrania dalgunos dieren con una bona escusa dientro de la UE pa que les direutives ambientales europees se revisen a la baxa.

De fechu, la nueva taxonomía de la UE considera la enerxía nuclear y el gas fósil actividaes económiques mediuambientalmente sostenibles porque la presión de los grupos empresariales que dominen Bruseles así lo consiguieren. Nun son enerxías  llimpies y nun dan independencia enerxética. La UE importa estos combustibles y nun cuida del clima. La guerra n’Ucrania, pola que na UE tien vuelto a la combustión de carbón, amosó a les clares la dependencia enerxética europea de les importaciones y la so sociedá altamente enerxívora, despilfarradora y con poca capacidá p’apañase con fontes renovables. L’apueste de la UE pol gas como una enerxía de transición ye un pergrande erru climáticu, económicu y social. Un apueste que yá ta produciendo  l’apaición de proyeutos inviables, como el H2Med o l’apertura de la regasificadora illegal de El Musel, poniendo en pelligru los oxetivos de la llucha climática y, tamién, una hipoteca de millones d’euros que tendrá de pagar la ciudadanía. Amás, la pretendida diversificación de combustibles fósiles de los que tirar por cuenta de los que veníen d’Ucrania ta faciendo qu’apaezan proyeutos coloniales que falen d’abrir pozos nuevos en países africanos o regar el continente de tuberíes.

Per otru llau, la hiperdixitalización, incluyida nel Pauto Verde Européu, col so mantra de marketing “verde y dixital”, ta convirtiéndose nel seutor industrial col crecimientu metabólicu más esplosivu del planeta. Lloñe de ser  “inmaterial”, la economía dixital tien una inmensa güelga ecolóxica (enerxívora, fai medrar el CO2 y  l’estractivismu mineru), alienda un acesu desreguláu a los datos personales y téuniques sofisticaes de control  social y nun atiende al principiu de precaución.

La incapacidá de les élites de la UE pa facer una planificación curiosa non namás pa la sustitución d’unes  tecnoloxíes por otres, tamién pal camín necesariu d’amenorgamientu del consumu enerxéticu netu nes dos  décades vientes, ta produciendo pergrandes problemes. Una falta de planificación qu’acaba na implantación d’enerxíes renovables fecha por grandes empresesenerxétiques, con proyeutos sobredimensionaos ya hiperconcentraos qu’arriesguen la naturaleza y numberoses comunidaes rurales, que ven como proyectos  sobredimensionaos concentraos en determinaes rexones acaben cola pérda d’importantes espacios agrarios o importantes impautos ambientales. Échase en falta una fueya de ruta clara y viable que ta fomentando l’apaición  de nuevos cercaos especulativos, como’l del hidróxenu, nun quieren saber de la descarbonización de los procesos  industriales y nagüen por espandise a seutores que meyor taríen electrificaos o esapaecíos pa garantizar el futuru  climáticu, social y ambiental. A too eso súmase la incapacidá de la UE de tocar importantes seutores como’l  vehículu priváu pola presión de les empreses del seutor y el non apueste por un sistema tresporte públicu que,  como’l tren convencional, seya a vertebrar el territoriu y facer frente a la emerxencia climática.

Nesti contestu de falta d’ambición global, la Unión Europea vien presentado internacionalmente la posición que  más valir da a la llucha escontra’l cambiu climáticu. Una posición qu’en bien d’ocasiones amuesa la rellación colonial d’Europa, pola estración de recursos enerxéticos de terceros países y pol paternalismu col qu’obligó a esos países a decisiones que la UE pensaba necesaries. Nun quier saber de xusticia climática nin de facese cargu de les  responsabilidaes históriques del continente. Esto daría como consecuencia dotar de los recursos necesarios, suficientes y ensin condiciones pa que los países del Sur global seyan a enfrentase a les consecuencies de la  emerxencia climática provocada pol Norte Global.

N’especial hai dos polítiques europees ambiental y socialmente perverses. Una, el mercáu enerxéticu de la UE afita  l’oligopoliu, la financiación de la enerxía fósil y la probitú enerxética.

Otra, la Política Agraria Común (PAC) estroza l’agricultura familiar y apuesta por una agroindustria d’alta densidá  enerxética percontaminante, que ye ún de los primeros causantes de perda de biodiversidá y de cambiu climáticu,  dientro de la UE y tamién fuera, poles polítiques de dumping y promoción de la importación de productos de  monocultivo como soya y palma.

Unidá y diversidá

Ye importante que se fale d’unidá y diversidá cuando una parte de la estrema derecha quier siguir los pasos del Brexit nel abandonu de la Unión Europea y nagua pola vuelta a un estáu nación xenófobu. Nada nuevo que la  estrema derecha apañe’l descontentu surdíu de les desigualdaes sociales -nesti casu’l causáu poles polítiques  europees- pa nun siñalar a los responsables de l’acumulación -o cuasi nun facelo- y endemoniar por contra a tolos  que denuncien les inxusticies esistentes: migrantes y movimientos sociales, n’especial feministes y ecoloxistes.

Si daquién socavó la unidá -con una Europa de varies velocidaes, con países centrales y periféricos o empeorando les condiciones llaborales pola competencia a la baxa con otres zones globales- y la diversidá -coles sos polítiques  migratories o afitando un mercáu únicu qu’estroza la diversidá cultural-, foi la Unión Europea. Yá nun val, poro, la  llucha escontra la estrema derecha coles mesmes polítiques qu’acabaren nesa llamuerga.

Namás val, pa salir d’esta crisis ecolóxica, social y económica que tamos pasando axustar el modelu económicu a  los ciclos de la naturaleza y repartir la riqueza. Esto lleva de necesidá a combatir les polítiques orientaes al  enriquecimientu y al amontonamientu poles que nagua la UE. Esi ye’l meyor antídotu escontra la estrema derecha.

Por too ello dende Ecoloxistes n’Aición, nel tiempu de la Presidencia española de la UE

  • Promoveremos un procesu de movilización y reivindicación na que la Europa de los pueblos s’enfronte a la UE de los negocios. Una Europa diversa y solidaria con tolos pueblos del planeta.
  • Pondremos la llucha escontra la emerxencia ecolóxica nel centru de toles actividaes qu’emprendamos, a la gueta d’una confluyencia con otros movimientos que compartan esa llucha.
  • Naguamos por xenerar una movilización diversa y unitaria escontra les polítiques de la UE belicistes, xenófobes,  racistes, patriarcales, antisociales, precarizadores, estrozadores del mediuambiente ya impulsores de la  desigualdá. Lo mesmo qu’en Francia la confluencia de movimientos ecoloxistes y de defensa de las pensiones ye  un fechu, llamamos al movimiento ecoloxista, feminista, antimilitarista, de defensa de las pensiones, de defensa de los servicios públicos, sindicalista, anticapitalista, antirracista, polos derechos sociales, etc. a confluyir nesta  movilización.
  • Denunciaremos y opondrémosnos dafechu al discursu de la estrema derecha.
  • Vamos tar onde seya necesario pa dicir bien alto y claro qu’esta UE nun nos representa. Y que la UE no ye como  nos la pinten.
  • Incidiremos naquelles polítiques que se debatan durante la presidencia porque munches tienen un  perimportante caláu social y ambiental: la reforma del mercáu lléctricu, la restauración d’ecosistemes, les que  recalquen la hiperdixitalización, más entá cuando la llexislación de la UE ta nun procesu evidente de revisión a la baxa.
For a Europe at the service of social justice and not of corporations, and to forge alternatives to the environmental emergency.

Manifesto for the 2023 Spanish Presidency of the Council of the European Union

“Human rights, solidarity and clean energy”; “Peace, freedom and energy independence”; “Democracy, diversity, climate protection”; “Unity, security and renewable energy”. These are the ideals advertised by the European Union in its campaign “Europe is you“, in the months leading up to the Spanish government’s Presidency of the Council of the EU, in the period between July and December 2023.

Throughout this Presidency, meetings will be held in Spain among the leaders of each country to discuss European policies on economic, social, energetic and environmental issues, in which the Spanish government will serve as moderator of the negotiations. The Presidency comes marked by the already endemic environmental and social crisis, amplified by the economic and energy-related impacts of the war in Ukraine, as well as by the rise of ultra-right parties in Europe, whose postulates are – with exceptions such as in the case of Spain – of rejection to the EU.

It is no coincidence that, in the context of the current crisis and the disaffection of sectors of the population towards the EU, its advertising campaign tries to spread the purported advantages of the European policies. The EU institutions have a long record of using feminist, pacifist and environmentalist rhetoric. Even the European Constitution, the Lisbon Treaty and so many other documents used the same strategy of selling these purported ideals.

But reality contrasts with the propaganda.

Peace, security, human rights, solidarity

Alluding to peace whilst making joint arms purchases and encouraging countries to increase their military budgets reveals the hypocrisy of such discourse. From its very inception, the EU.’s purpose was to increase its military power in the world, not to promote peace but to defend the global interests of its elites. The war in Ukraine is the result of Russian aggression, but it is also the result of the expansionist policy of NATO, of which most EU states are members. And just as it has not wavered in sanctioning Putin’s Russia, it has turned a blind eye to the war crimes perpetrated by other powers such as the US (in Iraq), Saudi Arabia (in Yemen), Israel (in Palestine) and Turkey (in Kurdistan). Nowadays, while humanity is going through the greatest ecological and social crisis in history, a central priority of the EU is to escalate the weaponry race and to profit from the business of war. This has never led to security, but to more wars.

No solidarity means Frontex and the migration policies – in which human rights are conspicuous by their absence – of “fortress Europe” with its fences and concertinas, together with the anti-immigration agreements with bordering countries such as Morocco and Turkey. This has led to the Mediterranean Sea and its borders becoming a great mass grave where people’s lives have ceased to have any value. People condemned for having been born in countries impoverished, among other factors, by the colonialist policies of European countries and their multinationals, which have plundered – and still plunder – these territories for their own benefit. It is inconsistent that in order for Europe to have clean energy, there is a huge flow of minerals from the heart of Africa, with which extractivist multinationals that do not respect human rights are profiting, and the people of these countries cannot get any advantage.

In fact, the trade treaties promoted by the EU are the ones that open the borders to all kinds of goods. The EU is one of the main actors of capitalist globalization which, through trade policies, has imposed an economic model that separates the productive process into technified rich zones and impoverished zones of extraction, multiplies financial capital, concentrates wealth and favours multinationals to the detriment of the rest of the population. The result has been the ruin of the small businesses, small-scale agriculture, livestock and fisheries or public services due to the rise of large corporate and financial empires, whose global power increases proportionally to the impoverishment, precariousness and exclusion of the population, three problems which directly undermine security, democracy and freedom.

Democracy and freedom

The construction of the European Union from its inception was aimed at implementing a neoliberal project to benefit its business elites through the reproduction of capital, especially financial capital, and the expansion of markets. This has meant that, despite the EU.’s social rhetoric, the EU.’s core policies have always been the economic ones, with the aim of increasing growth at all costs, imposing heavy structural adjustments when necessary, as it happened after the 2008 financial market crisis, which was paid for by those who had not created it, especially by the EU.’s southern countries, when solidarity within the EU was not so trendy.

Although today, after the crisis resulting from the COVID-19 pandemic, such adjustments are not so strict as they were a decade ago, the trend in employment and retirement policies has been to reduce rights. The same has happened with public services, which have been eroded under the neoliberal paradigm of privatizing the public sector and cutting social spending – in contrast to the rise in spending on large infrastructures or on weaponry. Even though the NGEU Funds have softened – not reversed – the structural adjustment policies, it has been made clear that this is a short-term situation that will soon expire in order to return to the path of neoliberal orthodoxy that the NGEU Funds themselves intensify by generating public debt to promote private profits in order to overcome the economic crisis. All this has had an incidence on the rise of social inequalities within the EU – which have increased severely in the crisis spurred by COVID-19 – undermining both democracy and freedom by making people’s access to jobs, energy, health, education, housing and food more precarious.
The very structure of the EU poses a huge democratic deficit. Institutions with decisive weight, such as the European Commission or the European Central Bank, are not elected by the population. At the same time, the European institutions are very accessible to corporate lobbies, which spend billions in order to have free rein in Brussels and impose their interests.

Although there can be neither democracy nor freedom without gender equality, the EU has surprisingly not chosen the latter ideal in its advertising campaign – perhaps as a nod to the extreme right. But it is worth noting that the EU.’s logic of the reproduction of capital and markets is in complete contradiction with the logic of care, which aims to sustain life, satisfy needs and generate well-being. This entails that care tasks are becoming increasingly precarious and their reconciliation is chimerical, which, due to the unfair gender distribution of these tasks – derived from heteropatriarchy – causes their burden to fall more heavily on women

Clean energy, energy independence, climate protection and renewable energies.

With these slogans, the EU continues with the green-washing discourse it has developed since its origins, although it only mentions the climate and energy crisis, neglecting others as important and serious as the loss of biodiversity. It is bold to promulgate these ideals when the EU is proving unable of meeting the guidelines of science to keep the global temperature increase below 1.5°C. At a juncture when countries should be complying with these guidelines by updating their National Energy and Climate Plans, the EU will merely publish general assessment of the update without having developed a mechanism to enforce an annual emission reduction in line with the scientific guidelines.

This “green” discourse has been based in part on the fact that, to date, the Community environmental legislation, through its Regulations, Decisions and, especially, Directives, has marked the evolution and development of Spanish legislation, fostering its progress and progressive improvement. However, these environmental legal instruments have not been sufficient to halt the process of degradation that has been deepened by the economic model promulgated by the EU and by the aid and funding given to projects which impact on the environment. For example, the relocation of production and trade over long distances has increased energy consumption and the emission of pollutants; in fact, many of the purported environmental improvements derive from the relocation of production to other parts of the world. Moreover, through the war in Ukraine, some actors have found an excuse within the EU for European environmental directives to be revised downwards.

In fact, the EU.’s new taxonomy considers nuclear energy and fossil gas as environmentally sustainable economic activities, the result of pressure from the business groups that dominate Brussels. They are neither clean energy; nor do they generate energy independence, since the EU has to import these fuels; nor do they protect the climate. The war in Ukraine, which has led to the resumption of coal burning in the EU, has brought to the fore Europe’s energy dependence on imports and its highly energivorous and wasteful society, with little capacity to sustain itself with renewable sources. The EU.’s commitment to consider gas as a transition energy is a huge climatic, economic and social mistake. A bet that is already generating the emergence of unfeasible projects such as H2Med or the opening of the illegal regasification plant of El Musel, jeopardizing not only the objectives of the fight against climate change, but also compromising a mortgage of millions of euros to be paid by the citizens. In addition, the intended diversification of fossil fuels to supplement supplies from Ukraine is generating colonial projects that aim to open new wells in African countries or to fill the continent with pipelines.

On the other hand, hyper-digitization, included in the European Green Pact, with its “green and digital” marketing mantra, has become the industrial sector with the most explosive metabolic growth on the planet. Far from being “immaterial”, the digital economy has a vast ecological footprint (energivorous, exacerbating the CO2 and the mining extractivism), promotes unregulated access to personal data and sophisticated techniques of social control, and does not heed the precautionary principle.

The inability of EU elites to adequately plan not only for the substitution of one technology for another, but also for the necessary reduction of net energy consumption over the next two decades, is creating enormous problems. A lack of planning that leads to the implementation of renewable energies by large energy companies, with over-sized and hyper-concentrated projects that put nature and numerous rural communities at risk, due to the loss of important agricultural areas or significant environmental impacts. The absence of a clear and feasible road-map is leading to the appearance of new speculative bubbles, such as the hydrogen one, which fail to prioritize the decarbonization of industrial processes, opening up their use to sectors that should be electrified or disappear in order to guarantee the future of the climate, society and the environment. Added to this is the EU.’s inability to touch important sectors such as private vehicles due to pressure from companies in the sector and the lack of commitment to a public transport system, such as the conventional train, which is capable of providing the backbone of the territory and tackling the climate emergency.

In the absence of global involvement, the European Union has internationally represented the most ambitious position in the fight against climate change. A position that has on many occasions maintained Europe’s colonial relationship not only through the extraction of energy resources from third countries, but also through the paternalism with which it has forced those countries to take the measures that the EU considered necessary. Thus, it refuses to recognize climate justice and take on the continent’s historical responsibilities. This would mean providing the necessary, sufficient and unconditional resources for the countries of the global South to cope with the consequences of the climate emergency caused by the Global North.

Two environmentally and socially perverse European policies are worth noticing. On the one hand, the EU energy market has fostered oligopoly, fossil energy financing and energy poverty. On the other hand, the Common Agricultural Policy (CAP) has destroyed family farming and fostered an energy-intensive and highly polluting agro-industry, which has become one of the main drivers of biodiversity loss and climate change, not only within the EU, but also outside its doors, due to policies of dumping and promoting the import of monoculture products such as soy and palm oil.

Unity y diversity

It is remarkable that there is such talk of unity and diversity when a sector of the ultra-right wants to follow in the footsteps of Brexit in leaving the European Union and promotes a return to a xenophobic nation state. It is nothing new that the ultra-right picks up on the discontent arising from social inequalities – in this case having been produced by the same European policies – in order to avoid pointing the finger at those responsible for the accumulation – or to do so very much in profile – and yet demonize those who denounce existing injustices: migrants and social movements, especially feminists and environmentalists.

If anyone has undermined unity – by establishing a multi-speed Europe with core and peripheral countries or by worsening working conditions through dumping in other global areas – and diversity – with its migration policies or by promoting a single market that has lost cultural diversity – it has been the European Union. It is therefore not credible that the fight against the extreme right can be waged with the same policies that have generated this breeding ground.

There is only one formula to get out of this ecological, social and economic crisis that we are going through, and that is to adjust the economic model to the cycles of nature and to share the wealth. This means fighting the profit-oriented policies and the accumulation of elites promoted by the EU. And it is the best antidote to the extreme right.

For all of these reasons, Ecologistas en Acción, during the Spanish Presidency of the EU

  • We will promote a process of protest and vindication in which the Europe of the people confronts the EU of corporations. A diverse Europe in solidarity with all the peoples of the planet.
  • We will put the struggle against the ecological emergency at the center of all the activities carried out, seeking confluence with other movements that share this struggle.
  • We want to generate a diverse and united mobilization against the EU.’s warmongering, xenophobic, racist, patriarchal, anti-social, precarious, environmentally destructive and inequality-driven policies. Just as in France the confluence of ecological and for pensions movements is a fact, we summon the environmentalist, feminist, anti-militarist, in defense of pensions, in defense of public services, trade unionist, anti-capitalist, anti-racist, in defense of social rights, etc., movements to come together in this mobilization.
  • We will denounce and radically oppose the discourse of the extreme right.
  • We will be wherever it is necessary to say loud and clear that the current EU does not represent us. And that the EU is not as it is painted.
  • We will impinge on those policies that will be debated during the presidency, many of which have important social and environmental implications: the reform of the electricity market, the restoration of ecosystems, those that affect hyper-digitization, especially when EU legislation is undergoing an obvious process of downward revision.

“Derechos humanos, solidaridad y energía limpia”,
“Paz, libertad e independencia energética”,
“Democracia, diversidad, protección del clima”,
“Unidad, seguridad y energías renovables”.

Estos son los ideales que ha publicitado la Unión Europea (UE) en su campaña “Europa eres tú” en los meses previos a que el Gobierno español asuma la Presidencia del Consejo de la UE, entre julio y diciembre de 2023. Y son los ideales que el Gobierno español continuará promoviendo con el objetivo de avanzar en la aprobación de paquetes legislativos en cuestiones clave como la energía, las relaciones comerciales con terceros países, el medio ambiente o el pilar social.

Sin embargo, la realidad contrasta con la propaganda. Por eso, desde Ecologistas en Acción queremos dejar claro que, ¡la Unión Europea no es como la pintan!

  • Hablan de pacifismo, pero la UE promueve compras conjuntas de armas, el aumento del presupuesto militar, y políticas migratorias de la “Europa fortaleza” en las que las vidas de las personas nacidas en países empobrecidos han dejado de tener valor.
  • Hablan de ecologismo, pero la UE se muestra incapaz de cumplir con las indicaciones de la ciencia para mantener el incremento de la temperatura global por debajo de 1,5°C y continúa cediendo a los intereses de los grandes lobbys de la industria fósil.
  • Hablan de feminismo y diversidad, pero la UE sigue promoviendo políticas xenófobas, racistas, patriarcales, antisociales, precarizadoras, destructoras del medio ambiente e impulsoras de la desigualdad.
  • Hablan de “autonomía estratégica abierta”, pero la UE es extremadamente dependiente de las materias primas de los países del Sur global y continúa exacerbando el saqueo de recursos con la firma de nuevos acuerdos de comercio e inversión que profundizan las injusticias y la desigualdad global.

Por todo ello, a las puertas del comienzo de la Presidencia española del Consejo de la UE, Ecologistas en Acción lanza un manifiesto para contrarrestar la narrativa de la UE y el Gobierno español, y exigir una Europa al servicio de la justicia social y para construir alternativas a la emergencia ambiental y no de los negocios. ¿Nos ayudas a difundirlo?